«El Mundo estaba triste y cansado. Existía dolor, indiferencia y maldad en él. Cada vez era peor, cada vez existía más soledad y obscuridad. El mundo estaba cansado, gruñón y ya casi amargado…
Todos los que tenían que reunirse, se reunieron; y estuvieron de acuerdo en que era hora de tomar medidas drásticas para arreglar al mundo que estaba bravo; así que llamar a los ángeles azules era lo más indicado.
Los ángeles más fuertes y con las almas más puras fueron llamados; para que vayan a la Tierra a iluminar la obscuridad en la que estaba el mundo cegado.
Y así fueron llegando, ángeles azules llenos de luz, que escogieron a madres con una capacidad infinita de amar y a familias que aún no sabían que eran extraordinarias. Estaba todo planificado.
Esos ángeles de luz y esas familias llenas de amor, poco a poco fueron superando el dolor, aprendiendo una manera distinta de vivir y amar… con más paciencia, más ternura, más presencia…. más dulzura en un mundo más cuidado.
Y así se fueron encontrando, se unieron, se apoyaron… y un día a la vez demostraron que muy por encima de cualquier dolor, es el amor lo que pesa y hace brillar la paz.
El mundo, que aún estaba gruñón y en mal estado… pero se sintió aliviado; porque un amor incondicional al fin había encontrado»
Feliz Navidad de color azul!
Por Belén Avila
