Un cuento de Navidad Azul

«El Mundo estaba triste y cansado. Existía dolor, indiferencia y maldad en él. Cada vez era peor, cada vez existía más soledad y obscuridad. El mundo estaba cansado, gruñón y ya casi amargado…

Todos los que tenían que reunirse, se reunieron; y estuvieron de acuerdo en que era hora de tomar medidas drásticas para arreglar al mundo que estaba bravo; así que llamar a los ángeles azules era lo más indicado.

Los ángeles más fuertes y con las almas más puras fueron llamados; para que vayan a la Tierra a iluminar la obscuridad en la que estaba el mundo cegado.

Y así fueron llegando, ángeles azules llenos de luz, que escogieron a madres con una capacidad infinita de amar y a familias que aún no sabían que eran extraordinarias. Estaba todo planificado.

Esos ángeles de luz y esas familias llenas de amor, poco a poco fueron superando el dolor, aprendiendo una manera distinta de vivir y amar… con más paciencia, más ternura, más presencia…. más dulzura en un mundo más cuidado.

Y así se fueron encontrando, se unieron, se apoyaron… y un día a la vez demostraron que muy por encima de cualquier dolor, es el amor lo que pesa y hace brillar la paz.

El mundo, que aún estaba gruñón y en mal estado… pero se sintió aliviado; porque un amor incondicional al fin había encontrado»

Feliz Navidad de color azul!

Por Belén Avila

El amanecer de los dos soles

El Amanecer de los Dos Soles


El Crepúsculo no fue el fin, sino un reinicio. Cuando la magia del mundo se fracturó, la maldición de la gitana se rompió con ella. El alma de Ángel se fundió permanentemente con su ser, eliminando el peligro del «momento de felicidad perfecta». Ya no era un vampiro condenado, sino algo nuevo: un guardián inmortal, inmune a la luz del sol, dotado de una fuerza que rivalizaba con la de la propia Cazadora.


Buffy, por su parte, ya no compartía la carga con miles de chicas de forma pasiva. Al absorber la esencia de la mismísima Guadaña original, su cuerpo evolucionó. Sus heridas sanaban al instante, sus sentidos predecían el peligro y una energía mística dorada emanaba de sus manos cuando el combate lo requería.
Ya no tenían que esconderse en la sumisión ni en las sombras de los callejones de Cleveland o Roma. Estaban juntos. Por fin.


La Academia del Crepúsculo
Veinte años después de la caída de Sunnydale, las costas altas de Escocia albergaban un imponente castillo de piedra gris. No era una prisión, ni un cuartel militar; era la Academia del Crepúsculo, el santuario global para la nueva generación de Cazadoras.
Cada mañana, el sol salía sobre los acantilados. En el patio central, cincuenta jóvenes de todo el mundo practicaban posiciones de combate.


—La guardia baja es una invitación a la muerte, Kayla —dijo una voz firme pero cálida.


Ángel caminaba entre las filas. Vestía su clásica gabardina negra, pero ahora el sol brillaba directamente sobre su rostro, revelando algunas líneas de expresión que el tiempo y la paz le habían permitido ganar. Detuvo el golpe de una aspirante usando solo dos dedos, sonriendo de medio lado.


—Buen intento. Pero tu peso está en el talón equivocado —añadió, corrigiendo la postura de la chica con suavidad.
Desde el balcón del segundo piso, Buffy observaba la escena sosteniendo una taza de café. Su cabello rubio se movía con el viento escocés. Al sentir su mirada, Ángel levantó la vista. La conexión mental —un efecto secundario de sus nuevos poderes compartidos— le transmitió un destello de profundo afecto. «Llegas tarde para la clase de estrategia», pensó ella, su voz resonando en la mente de él. «Me entretuve enseñándoles a no morir en su primera patrulla», bromeó él de vuelta.



Una Vida Compartida
Al caer la noche, las luces del castillo se atenuaban. Las estudiantes se retiraban a sus dormitorios, exhaustas pero inspiradas por la pareja legendaria que las lideraba.


En las habitaciones privadas de los directores, el fuego de la chimenea crepitaba. Buffy se sentó en el gran sofá de cuero, estirando los músculos tras un largo día de entrenamiento místico. Ángel se acercó por detrás, colocando sus manos sobre los hombros de ella para darle un masaje. Sus manos ya no eran frías; emanaban un calor reconfortante.


—Giles estaría orgulloso de lo que hiciste hoy con el grupo de Asia —dijo Ángel, besando la coronilla de su cabeza.


—Giles nos habría dado un discurso de tres horas sobre el uso correcto de los textos antiguos, y luego se habría limpiado las gafas —respondió Buffy con una risa nostálgica—. Pero sí, creo que lo estaría.


Ángel se sentó a su lado y le tomó la mano. En sus dedos brillaban dos anillos de plata idénticos, grabados con runas de protección. Durante siglos, su amor había sido sinónimo de dolor, profecías apocalípticas y despedidas en estaciones de tren. Ahora, era su base. Su ancla.


—¿Te arrepientes de algo? —preguntó Ángel, mirándola con esos ojos oscuros que alguna vez albergaron tanta culpa, hoy llenos de paz.


Buffy se reclinó sobre su pecho, escuchando el latido constante y vivo de su corazón. Activó un sutil destello de su energía dorada, entrelazándola con el aura oscura y protectora de Ángel. Los dos poderes se mezclaron en perfecta armonía, iluminando la habitación.


—Pasamos por el infierno, literalmente, para llegar aquí —contestó Buffy, cerrando los ojos—. Salvamos al mundo docenas de veces. Ya era hora de que nos tocara vivir en él. Juntos.


El mundo exterior siempre tendría demonios y la oscuridad siempre intentaría regresar. Pero mientras los dos soles de la Academia del Crepúsculo siguieran brillando, las Cazadoras tendrían futuro, y el amor más largo de la historia tendría su eternidad.

LAS GRADAS



Que infantil e inmadura me siento, sin el valor para subir las gradas qué llevan al cuarto de mis papás.   He pasado 3 días mirando las gradas, esquivando ese camino de subida, por que sé lo sensible que estoy este momento y la idea en mi cabeza decretado por años de que ser vulnerable o llorar es malo… es ser débil… es ser o «hacerme» la víctima.

No es miedo,  es ese algo que a pesar del tiempo,  aún te hace falta.    Aunque ya tengo paz al aceptar que mis papás ya no están y que se fueron demasiado rápido… y que están en un mejor lugar;  aún me siento aquí  en esta mesa y espero verlos bajar cualquier momento;  y ver sus sonrisas y sentir esos abrazos cálidos y seguros, que sólo ellos me han dado. Y que ahora, yo intento,  darle esos abrazos de oso, una y otra vez a mi hijo (aunque el ya es mucho mas grande que yo).

Ya estoy en la etapa de la  «madurez»,  con la cabeza y el alma en un constante camino de cambios, aprendizaje y sanación.  Aprendí a poner límites, aunque cuesta. Porque te enseñaron a obedecer o a que tu criterio siempre esta equivocado para alguien,  cuandoes simplemente tuyo. 

A veces estoy en mi «mundo konitos o en mi otra realidad»;  que antes era una frase que tenia como objetivo  lastimarme, un insulto, o yo lo percibia como  eso, una forma de minimizar mi trabajo, mis sentimientos y pensamientos, mi experiencia de vida; que ahora me hacen seguir adelante… seguir subiendo las gradas.

Ahora, ahora ese «mundo»,   que es solo mío… se ha vuelto mi realidad y mi paz, donde mi creatividad evoluciona, donde no tengo edad, sino sueños, y alegría y ganas de vivir y recuperar todo lo que me perdí,  donde escondo mi lucha como mamá de un adorable neurodivergente… y tambiénmis lagrimas; o como una mujer sensible  que ha aprendido a mantenerse a un lado y respetar,  así no este de acuerdo,  porque no puedo y ya no quiero  controlar nada, asumir nada, crearme novelas mentales que solo me afectan a mí.   Cada uno hace su camino,  vive sus experiencias, y por mas terribles o hermosas que sean… pasan.  Todo pasa.  This too shall pass.

Ya logré subir las gradas,  un paso a la vez, a veces firme, a veces alegre, a veces con dolor… miles de sensaciones en tan poco tiempo;   y estoy aquí sentada en medio de mis recuerdos,  y  de mi lugar feliz.  A donde vengo a sanar…

Cuando ver las noticias, con guerras,  desaparecidos, terremotos, inundaciones, o la cantidad absurda de  mujeres  violadas y asesinadas o niños abusados, o los asaltos, o simplemente la violencia con la que nos «chateamos» y  publicamos; y nos tratamos  y hasta trabajamos a diario… evitando mirar a los ojos o  escuchar una voz, porque da miedo; entonces  vengo aquí, a mi  mundo de paz, de color azul, de abrazos y risas,  donde puedo  crear recuerdos… mis nuevos recuerdos… que le quitan el dolor a los que me hicieron una víctima más, que no importaba o que era la que tenía la culpa.  Ahora, el subir las gradas,  me trae a vivir en el presente… como puedo… con lo que tengo y a quien quiere estar a mi lado y  no como otros quisieran viva o que  haga las cosas. 

Siento paz, una fuerza que a veces se pierde y me toca acudir a mis ángeles y a esa historia que me cambió, para poder pararme de nuevo y a pesar de todo,  seguir adelante.

Muchas veces nuestro peor enemigo es lo que pensamos que están pensando de nosotros.  No la simple realidad de un «let them» y de vivir en gratitud.

Es momento de salir de aqui, y de ir a vivir las experiencias que puedo… y gozarla al máximo,  porque si algo me dejaron de leccion las personas que estaban siempre aquí arriba, es que la vida es corta… y que hay que seguir sin expectativas, sin reclamos,  sin victimismo, aunque a veces toca llorar, despedirse, y seguir.

Gracias por este lugar, y gracias por la energía que dejaron… que esta llena de sol, agua, y paz.

Les extraño siempre,  con gratitud y alegría,  y a veces con miedo de subir las gradas. 

Por Belén Avila

Agosto 2026

De lo que nunca hablo

Detesto cargar con el sello de «víctima»  en mi mente…   Al final el cuerpo sana,  pero la mente no.

No puedo escribir sobre las veces que fui sexualmente abusada.  

Empezó siendo muy joven, fue mi tío. Que gracias a Dios ya se murió y su muerte me trajo una cierta paz.    

Cargue toda la vida con el no haber dicho nada,  con el no haberle denunciado, con haberme quedado callada y haberlo bloqueado por años.

Dios mio cuantos años viví en terror de lo que me hizo a mi le estuviera haciendo a otros niños.   Por mi culpa, porque yo no hablé.  Y cuando hablé fue en un momento que pareció incomodar los planes de los demás.    Mientras yo me rompía una y otra vez.   

El silencio es lo más dañino que hay. Aunque contarlo es también aniquilante. 

Dudas tanto de ti mismo.   Y luego viene el interrogatorio de algunos que parece que te culpan por lo que te paso.   Y tal vez no parece..   lo hacen..

Yo no escogí ser víctima.  No tenía edad para escoger, o entender, o denunciar.   Pese si me siento responsable por todas esas personas a las que le hizo daño después de mi. Después de mi miedo y mi silencio.

Mi cuerpo no estava formado cuando pasó.  Era una niña pequeña que quedó muy asustada y confundida.

Hab pasado 40 años y aun tengo pesadilla y miedo.   esa inseguridad que acompaña constantemente.  Ese sentirse no soy suficiente,  que ando por ka vida con una señal en la frente que dice:  fue abusada, repitan.

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Hace tiempo que no escribía,  pero creo que hoy es necesario. 

He pasado mucho tiempo sola, como dicen por ahí con mi «energía masculina»  a tope, enfocada en el trabajo y mi hijo.   En ser cuidadora, de quien se cruce frente a mí, menos de mí.  Supongo que  me tome en serio eso de ser la mamá de los pollitos. 

Durante un buen tiempo me he estado preguntando ¿para qué?  Para qué trabajar tanto, para qué  ayudar,  para qué creer en el amor, para qie dar una oportunidad o dis o tres lo que tu quieras,  lo que te pida el corazón… ups me perdi un ratito en «Hombres  G»;  y sobretodo para qué perseguir un propósito.

El punto bueno es que ya la pregunta cambió del por qué me pasa a para qué pasa. 

Y es que va a seguir pasando, si vuelco todo mi corazón,  tiempo,  recursos hacia otra persona y me olvido de lo más importante, mi felicidad.

Cuántas veces nos enfocamos en ayudar a otros;  descuidando a la persona más importante:    A uno mismo.  

Y sea la verdad dicha…das y das y das… y das tanto a quiénes no lo necesitan, no lo valoran, no lo quieren o solo lo aceptan sin una «obligación de reciprocidad»  y te vas vaciando. 

 Ya no quiero eso.  Durante mi tiempo de «soltera», encontré una paz que no sentía antes.

Durante mi tiempo en pareja,  doy nas de lo que recibo, o al menos esa era mi percepción. Pero doy porque me nac/at

/T

e, y aunque no tengas expectativas… al final si las tenemos. 

Con el tiempo esperamos madurez, un puso firme para no andar sacudidas dual «Rafael?

Y si nunca amé

Tengo 50 años, y me veo en el espejo y no parezco tener esa edad  

Por un lado construí un montón de cosas, y también destruir  otras… sobretodo a mi misma

Amé… no  sé.  Ya no sé.  Pasé por tantos idiotas..  siendo yo la primera obviamente

No sé si es la función de los papás de uno enseñarte que es el amor o si lo aprendes o como carajos aprender que es el amor

En esta etapa , se me hizo piedra el corazón.   Confié en quien no debía … empezando por mi tío..  el que me   cuando era una niña.. lo bloquee por mucho tiempo,  pero cuando  mi esposo el Diego empezó a maltratarme  y pegarme..  recordé un pasado qué es aberrante.  

Es culpa de mi papá el no haber estado ahí? El debió enseñarme como los hombres engañan .. como él le engaño a mi mamá.  El debió explicarme como son las mentiras,  y que es amor y que no?  No creo que mi mamá sabía lo que era amor .  Creo que ella nunca lo sintió.. solo sintió pena por ella misma.  Tal vez comprendió el amor después de volverse viuda y empezó a tener fe en Dios y encontró un espacio donde había amor  por ella misma

Querido Martín:

Tu Mami y yo fuimos…somos… seremos… amigas desde chiquititas. Aprendimos a montar bicicleta juntas y mi Papi nos daba clases de matemáticas, pero ahí si se nos trabó el conocimiento; porque no mismo el ingeniero nos tenía paciencia.

Como pasa muchas veces los caminos te llevan por rutas distintas, pero nos reencontramos una y otra vez en nuestras vidas. Cuando ella nos necesitó, ahí estuvimos… y viceversa.

Y de cierta forma, las dos terminamos criando solas a nuestros hijos… Tu Martín, eres TODO para tu Mami. Así como mi José María es todo para mí.

Muchas veces conversamos sobre las mil y un aventuras que tuvimos juntas pero estos últimos años, a la distancia, nos unió la experiencia de ser mamás, de verles crecer, del amor tan indescriptible e incondicional que sentimos por ustedes… nuestros pequeños grandes amores.

Mi primera amiga, a la que siempre llevo en mi alma, está ahora en el cielo… con mis papás… y seguro la recibieron con el cariño que solo ellos sabían demostrar, de esa manera que te marcaba para siempre… y espero que mi Papi no te esté persiguiendo con las tablas de multiplicar… espero que estés en tu chopper roja… o en el monopatín del que volamos algunas veces bajando la cuesta de mi casa, tomándote una beba de uva (qué nos tenían prohibido) y comiendo un chicle american…

Tu tía Cristina Müller y tu Abuela María Luisa, van a estar siempre contigo. Y Martín, sonríe siempre que recuerdes a tu Mami… porque fuiste su vida, su mayor orgullo, su más grande amor.

«Lalalaais» hoy se me partió una parte del alma cuando me enteré de tu partida… quedo ese café pendiente y presentarles a nuestros verdaderos y únicos amores, nuestros hijos… pero así como sé por experiencia que muchas veces, los que se van… no se van del todo, quiero que sepas Martín… que tu Mami se va a convertir en tu fuerza, en la luz que guíe tu camino, en todo lo bueno que te pase inesperadamente y ese calor que te va a abrazar y proteger cada día de tu vida.

Cuenta conmigo siempre Martín, José María quiere conocerte.

Cris y María Luisa, les abrazo el alma… ustedes saben lo que está amistad significa para nosotras.

Alais Müller, mi Lala-is… estoy segura que nos volvemos a encontrar para jugar juntas con las barbies, montar bici y salir volando en el monopatín…

Te debo una beba de uva.

Te quiero amiga… mi primera amiga…
Mi Alais…

OLAS

Las cosas que vemos a diario llegan a un punto en el que se vuelven aterradoras. Y si dejas que ese miedo se apodere de ti, te estancas, te escondes, porque el mayor poder que el miedo tiene es que te paraliza. Y así te quita el tiempo, las experiencias y tu vida.

Pasan cosas que de una u otra manera te aferran al pasado. Al punto en el que te encierras, te bloqueas, te “proteges” y lastimosamente te quedas atrapado en lo que pasó, en lo que dijeron o hicieron, en los juicios, en el dolor. No se porque crecemos con un esquema de como las cosas tienen que ser… como tu vida debería ser. Y una decisión (no digo que sea buena o mala) cambia el camino que supuestamente debías seguir… tu plan de vida para ti y los “tuyos”. Y nada sale como “debería”. Y te quemas la cabeza pensando y si … hubiera tomado esta decisión, y si me hubiera quedado, y si me hubiera ido, y si hubiera dicho no… Lo cierto es que nada de eso que uno imagina pudo ser diferente, es.

Hace poco me encontré con una querida amiga en un evento, y de la nada dijo… “Belén escribe hermoso, te llega, pero últimamente no has escrito…” Y sus palabras me sacudieron. Primero el saber que lo que escribo, alguien lo lee… y luego que mis palabras lleguen… que toque corazones o vidas… y que ella se haya dado cuenta de que me quedé en silencio durante mucho tiempo.

Para mí era necesario hacerlo y creo que por un tiempo aún lo voy a seguir necesitando, porque salí de mi encierro, de mi espacio “seguro” y decidí con alma, espíritu, corazón, racional y emocionalmente que quiero vivir.

Dejé de soñarlo, dejé de esperar, dejé el miedo, y poco a poco volví a salir a un mundo que sí es cruel, y si me golpeó de todas las formas que pudo. Y eso, gracias a Dios, me cambió.

Te programan con tantas cosas, te encasillan, se espera cierto comportamiento, pero al menos a mí, no me enseñaron cómo llegar a ese punto al que otros querían que llegue. Y eso me ganó el título de REBELDE o la oveja negra de la familia, de los amigos, la que no cuadra… a la que es mejor dejar sola porque es como si estuviera caminando con una nube negra en la cabeza… o de esas que necesitan urgente una limpia porque todo le pasa. Y la gente no quiere estar cerca de alguien a la que le tildan de “complicada”. Cuando lo que más necesita esa persona es que simplemente acepten el nivel de dolor y estén. Acompañar le dicen.. pero la gente tiende a huir.

Con el tiempo, y con la autodeterminación de sanar… llegan situaciones que te prueban, te cambian, te retan. Y tienes dos opciones. Sigues escondido de la vida… o vives. Y yo escogí vivir. Y empecé a ver y a sentir las bendiciones que siempre he tenido en mi vida y eran invisibles para mí en ese momento.

Creo que hay puntos de inflexión, que te llevan a cambios profundos. Desde ser bulleado por quienes más confiabas, o un divorcio, una traición, un abuso, el juicio de “la sociedad”, la indiferencia de los “amigos” y de quien supuestamente te ama, la muerte de tus padres o hijos; y tal vez lo más duro, como tú te criticas por no ser lo que supuestamente tenías que ser.

A mí me llegó todo como cuando estás en el mar y una ola viene y le agarras mal y te arrastra, y logras sacar la cabeza justo cuando viene otra ola y te vuelve a arrastrar, y no puedes respirar, y no sabes dónde esta el piso, y viene otra… y otra… hasta que logras poner los pies en la arena, con los ojos que queman por el agua salada, y metes una gran bocanada de aire, y subes tus manos para proteger tus ojos y limpiar la arena. Los abres y ves bien donde estas, y cuál es el camino de salida; y estás firme justo cuando la siguiente ola viene por ti. Y esta vez, ya no te agarra desprevenido. Si bien estás con arena en todo lado, golpeado, sacudido, medio ahogado, estás parado. Y respiras. Te vuelves a meter en ese mismo mar que te zarandeó para limpiarte la arena… y decides salir un paso a la vez hacia la orilla.

Tal vez ese día no te vuelves a meter al mar, te quedas en la sillita, sentado viendo… te pegas una cervecita o un helado, y miras el atardecer respirando y pensando por un segundo, me salvé. Y sonríes y disfrutas de ese atardecer como nunca disfrutaste de otro.
Al siguiente día vas de nuevo al mar, esta vez más pilas… pero igual te metes en las olas… con más precaución, pero lo disfrutas porque esta vez ya sabes cómo y hasta dónde. Eso sí, sin la certeza de que te vuelva a arrastrar, pero con la paz de que esta vez estás más pilas, mejor parado, más atento a las olas que vienen y se van.

Ahora que ha pasado el tiempo y el miedo, veo a quién le dio sentido a toda mi vida, a todo lo que pasó, y sentó la base de una mujer diferente que enfrentó algo que jamás pensó que le iba a tocar vivir… Ahora veo, admiro y camino junto a mi hijo, que ya me está pasando y me mira directo a los ojos; ya no es el chiquito que lloraba o que no se soltaba de mi pierna. Desde hace tiempo, él ya camina firme, fuerte, independiente, y feliz.

Ahora es él quien me toma de la mano para que no me caiga, que me llena de besos y abrazos; que discute conmigo con mi mismo nivel de rebeldía y que aprende tanto con cada experiencia; el es quién me da el amor más puro que me llena de fuerza y paz.

Ahora estoy lista para salir del encierro, para volver a conectar, crecer, aprender, ayudar, bailar, brillar, cantar a grito pelado la música que a mí me dé la gana de escuchar a todo volumen, de ser amiga, de ser guía, de ser aprendiz, de disfrutar en paz de cada segundo de esta vida que ahora la siento y la vivo como nunca antes lo hice.

Todo pasa por una razón, la mía tiene nombre… y es quien estoy segura toca el alma de todos los que le conocen, de sus amigos incondicionales, de sus tíos y primos… de sus profes y compañeros… o de la gente que simplemente me lee y lo ve… ahora fuerte, alto, independiente y contagiando su alegría por donde va.

Y que ya se mete al mar y sabe como coger las olas.

Por Belen Avila

No se como explicar o comprender el hueco que siento en el estómago. Es una ansiedad que no me deja respirar. Entiendo tus justificaciones pero me doy cuenta de que no entendiste nada después de que te perdone la Marleteada y sus meses de mentiras, omisiones, plantadas, y soledad. Y ahora de nuevo. Esta es criptometeada… y me duele respirar. Y no sé si voy a poder perdonar o si tengo algo que perdonar… tal vez solo a mi misma porque me aferré a alguien que fue malo conmigo y con quien yo fui bondad duplicada por el amor de mi hijo… Tal vez nunca lo entiendas, tal vez piensas que con el tiempo me calmaré y entenderé que tú haces con tu plata lo que te de la gana al igual que con nuestro pasado, presente y futuro. No debiste engañarme y ocultarme el porqué me has tratado como mierda todo este tiempo. No merezco esto. Merezco besos, y orgasmos, y salidas y paseos y vida.. y cumpleaños… merezco cumpleaños… pero ya no te quiero que estés y me duele que no estés.. me merezco más.. y no es plata.. porque gracias a Dios eso tengo por mi trabajo, merezco sinceridad, respeto, amor, órganos, departamento, alegría, vida y cumpleaños… Y en este momento no te siento en mi alma.. solo siento un hueco financiero disfrazado de mentira … de nuevo ni siquiera puedo odiarte porque cada respiración está enfocada en sellar el hueco que volviste a abrir.. y no te importa y no entiendes y no sientes… por Dios quiero respirar… son que crezca el hueco.. el dolor.. que es nada… mis cachetes duelen de lo duro que aprieto la cara y sigo tratando de respirar pero para qué… al momento nada tiene sentido.. soluciona tu deuda.. pero creo que la que tienes con nosotros es imposible de «solucionar»

En todos mis años de profesional, he vivido todo tipo de experiencias…  buenas y malas.   Como a todos nos pasa,  las cosas se dan  y  brillas o te vas de trompa al pavimento… o te empujan.

Esas experiencias te van cambiando,  porque según lo que va pasando… la balanza se va yendo hacia lo bueno o hacia lo malo.   La realidad, te revienta la burbuja,  y te lanza a ver a un  mundo que  da vergüenza y dejas de creer que puedes crear la utopía por la que vienes luchando por años a partir de un legado que tienes tatuado en el alma.

Es como querer un mundo mejor, y te lo has currado desde que tienes memoria… para que venga un ser y te arranche esa luz que ha guiado tu carrera… Obvio se siente feo cuando alguien a quién ni conoces,  pero por quién  has trabajado por muchísimos años DEJÁNDOLO TODO,  y haciendo todo lo que está en tus manos y más,  sacrificando todo, y no solo lo haces bien sino que apuntas a que sea más que mejor…

Has dado por años tu servicio con alma, corazon y vida…y de la nada  te trata sin una gota de respeto,   o profesionalismo;  con la prepotencia y el ego que algún día seguramente serán su propio karma. 

Nadie es perfecto.  Errores se cometen. Pero también  los problemas se solucionan, porque  siempre hay algo más importante.     Hay situaciones delicadas donde no cabe el ego,  y sí que se haga bien el trabajo. 
Uno vive y aprende que la gente es como quiere ser, se suben a su pedestal, o se caen… y tarde o temprano todos caemos.  Pero la paz de una conciencia tranquila,  de años de trabajo bien hecho, de la  de hacer el mundo un mejor lugar,  empezando por nuestro país, pesa más. 

Nadie se va a sacar más el aire que nosotros… haciendo el trabajo  con la frente en alto porque lo nuestro no solo es convicción,  es legado, es nuestra historia y eso se lleva en la sangre…  y es la responsabilidad de producir sin contaminar. De crear un mundo mejor y limpio.

Así que de la fea experiencia,  me quedan solo cosas buenas que están a la vista no solo como persona o gerente,  si no en la empresa en la ć