Lecciones

Las lecciones que aprendemos tarde…

De una u otra forma, en algún momento, regresas a ver hacia atrás… ves tu vida, tus tiempos, tus errores y aciertos. Están ahí. Lo malo y lo bueno. Y están ahí en el pasado y ya no queman, no frustran, no generan miedo. Ya fue.

Ves tu presente y entiendes que esta paz que tanto buscaste, que este respeto hacia ti mismo y la confianza que sientes… llegaron el día que tenían que llegar.

Hay cosas que no cambian. Y ya no importa. Simplemente hay cosas que no cambian. Entonces ahí se quedan. Y uno sigue…

Importa más el hoy, el ahora, el sentir paz. Importa que si por cosas del destino… yo mañana dejo de estar… mi vida, mis suelazos y experiencias, me convirtieron en la mujer, la mamá, la persona que ahora soy y que mi hijo tiene como ejemplo.

Este mundo está lleno de gente desagradable, de egoismo, de celos, de traición. ¿ Y ? Siempre ha sido así… un mundo cruel y juzgador. Este mundo también tendrá sus momentos de gloria y sus momentos de guerra… y ahora de pandemia.

Tal vez no es que aprendemos las lecciones tarde, si no que las aprendemos cuando es el momento…

Al final lo que importa es tener tranquilidad. Ya pasé demasiado tiempo en el pasado como para no vivir este presente.

Mi niño

Nosotros nos divorciamos, como pareja no funcionamos… pero como papás de José María, debemos ser respetuosos con él y funcionar como padres. No hay otra opción.

Nuestro hijo se merece aprender a ser un humano integro, con inteligencia emocional y resilencia. El tiene que aprender a vivir una vida feliz, completa y libre de manipulación… Esto y más es lo que enseñamos a nuestros hijos a través del ejemplo.

Tal vez nos tomó mucho tiempo, peleas innecesarias y pérdidas muy grandes… para comprender que frente a los hijos, no hay opción… el ser papá y ser mamá, es la expresión más grande de amor y responsabilidad que hay.

Ni el papá ni la mamá se pueden divorciar o desentender de los hijos. Lastimosamente pasa. Hay casos terribles de abuso, negligencia, manipulación… es verdad. Es horrible.

Veo muy de cerca como usan a los hijos como fichas y cash collateral cuando las parejas se divorcian. Padres que no ven a sus hijos por meses o años… Madres que no reciben ni un centavo de ayuda responsable, y se rajan por sus hijos solas. Hay cada extremo… y al final solo enseñan odio.

Sé que cada pareja y cada persona tiene su historia, pero esa historia jamás debe ser usada para herir a los hijos. Nuestros hijos aprenden de nuestro ejemplo; y si damos el ejemplo de odio, de traición, de avaricia, de egoismo, eso es lo que aprenden y eso es lo que van a devolver al mundo.

Veo a mi hijo creciendo en un ambiente sano, donde a pesar de las diferencias del pasado está rodeado de amor y respeto tanto de su papá y de su mamá. Ojo ninguno de los dos es perfecto, pero aceptamos eso y seguimos adelante con nuestro pequeño.

Como llegamos a este punto… no sé; tal vez comprendiendo que el bienestar de nuestro hijo es lo más importante; que perdonar es tan necesario como el respeto; que el pasado no cambia, pero el hoy y el futuro si pueden ser mejores.

Gracias a Dios basta con ver a José María… y su eterna sonrisa… ver sus avances, su nobleza, su actitud, su luz; y ser testigos de su ética, de su bondad, de su fuerza y perseverancia para comprender que él ha logrado sacar lo mejor de nosotros… divorciados o no, somos sus papás y eso es lo que realmente importa.

CONVERSACIONES CON EL INGE & LA MAMÁ:EL CANCERActualizado al 2020

Cáncer. No es la primera vez que escucho esa palabra. Se podría decir que es una de esas palabras que se repite bastante y cada que la dicen so rompen corazones. Ya una vez hace muchos años salió de la boca del mèdico, de una forma tan sencilla y rutinaria. Como si esa palabra no estuviera asociada directamente con la muerte.

Me costó desaparecerla de mi vocabulario. Y hace un año la mencionaron de nuevo. En otro lugar. En otra situación. Se la dicen a alguien a quien amo con todo mi ser. Hay corazones rotos, y un dolor que va más allá del entendimiento.

Entonces, uno empieza a vivir los segundos, y asoma el miedo a no conseguir tus metas; porque ahora ya no son algo con lo que se sueña, y se tiene tiempo para hacerlas realidad. Ahora son realidades que vivimos día a día… tratando de cumplir sueños, de perdonar y sanar el alma. al son del tic tac de un reloj.

Cada día cuenta. Cada sentimiento, cada abrazo, cada promesa, cada foto, cada comida, cada vez que sonríen, cada momento… se van convirtiendo en los tesoros que de verdad importan.

Cáncer, una y otra vez pasa por tu mente la palabra, no sòlo todo su significado; son sólo 5 letras y una puta tilde que pueden derrumbar tu vida, sin importar en qué parte del mundo vives, esa palabra…… cambia todo.

Y no hay nadie que lo comprenda. ¿Por qué iban a comprender algo que no han vivido? Tal vez porque son pocos los que lo han vivido y sobrevivido; sin quedar marcados de alguna manera. Yo ya tengo tres marcas fìsicas y una enorme en el alma. Ademàs del miedo que te recorre el cuerpo cada dìa cuando abres los ojos, y no sabes si en realidad es vida o es muerte lo que te recibe. Y el dolor es lo ùnico que te dice… si está vivo aún.

Llega un día en el que te das cuenta del cansancio. No sólo el tuyo, sino el de tu familia, de los mèdicos, de tus amigos que ya te ven de otra forma, o de tu gran amor… que cuando cree que no la estás mirando, tiene la mirada triste y ya no sonríe… Y uno se pregunta inocentemente pero si aún no se ha ido, sigue aquí, es en vida que se demuestra con presencia y amor… y duele.

Comienzas a rezar por la muerte. A veces consciente y otras inconscientemente, pides por que el dolor pare… todo dolor. Y te das cuenta que como en muchas situaciones de la vida, tienes dos opciones: dejarte morir o escoger vivir.

Mi inge y mi Mamá, en algún momento dijeron estas frases que ahora son tesoros en mis escritos, en mi paz, en mi agradecimiento a la vida por ellos que ya no están, y por los que aún estamos:

  • Yo escogì vivir. Escogí luchar.
  • El camino no ha sido fácil. No es fàcil. Llega un punto en el que tener pena de ti mismo ya no funciona. Las excusas se acaban. El miedo es parte del día a día.
  • Ya no tienes nada… ni a nadie. Y al mismo tiempo es la primera vez que lo tienes todo y a todos.
  • Simplemente te das por vencido… el diagnóstico y hasta el tiempo que te queda estan dichos… y es justamente en ese segundo que la palabra cáncer cambia de significado. Y tu actitud y forma de vivir lo que te queda, también.
  • Te has acostumbrado tanto a la palabra que deja de ser dolor, y deja de ser miedo, deja de ser llanto y soledad.
  • Tú, decides que esa palabra pasa de ser muerte a ser sinónimo de: lucha, de una nueva oportunidad, de un comienzo diferente; y ves como poco a poco el dolor es menor, tu cara pasa de ser blanca verduzca a blanca y luego empiezan a aparecer los colores de tus labios, de tus pecas, y sin querer un dia te encuentras a ti mismo mirando dibujos animados en la tele, rodeado de la gente que te ama y riéndote. Simplemente riendo.
  • Llora, equivócate, solo perdona y sigue, suelta lo malo, aférrate a lo bueno. No guardes resentimientos, no sirven de nada, tal vez son esos los que te enferman.
  • Salta, corre, baila, canta esa canción a todo pulmòn, enòjate, se feliz, tiembla, has el amor, Toma la vida que te queda, como al toro por los cuernos. Con todo.
  • Nadie dice que sea fàcil. Pero si pasa, y te pasa a ti. Es por una razòn, aunque por momentos no llegues a mirarla y lo único que te provoca es darle a la razòn con un palo para que aprenda a dejarte en paz, y a no meterse contigo, ni con nadie a quien amas.
  • No busques la razòn ni el porqué. No los vas a encontrar sino hasta que el momento sea el adecuado.
  • Cùrate, sòlo tu tienes el poder de hacerlo. Tal vez el cuerpo ya tiene fecha de expiración, pero tu alma no… entonces sana tu alma, que quede liviana y lista para volar.
  • Acepta que estas solo y que la única persona que va a cuidar de ti siempre, eres tú.
  • Cáncer ya no es sinónimo de muerte. Cáncer es una segunda, tercera, cuarta oportunidad… para la paz, para ser más fuerte, para enseñar resilencia, y dejar tu amor… en tus hijos, en tus nietos, en lo que construiste, en tu legado, en lo bueno y en las promesas que sabes que te van a cumplir.
  • Cada segundo, cada día, cada noche… tienes la oportunidad de estar vivo y de decir una y otra vez ¨te amo¨
  • Duele, cuesta, lloras, te pierdes, tiemblas de miedo; y te das cuenta que duele sólo si tú te dejas. Fàcil decir, es verdad. Tómalo un minuto a la vez, y a ese minuto no lo pierdas.
  • Sea lo que sea que decidas, en cada segundo que tienes de vida, que sea algo que te haga feliz. Así no lo sientas, sonríe. Pelea por tu vida y por tu felicidad- no esperes que te comprendan… no lo van a hacer.
  • Comprende tú. Olvida, perdona, agradece. Patalea cuando sientas que tienes que hacerlo. Eso sí, permítete sentir y dejar tu amor clavado en tu gente, de tal manera que sea una semilla que para que crezca y se vuelva empatía, unión, fe, amor y fuerza.
  • Y si por algo necesitas ayuda, sabes que hay alguien que te puede dar una mano: tu familia y Dios.

En pocas palabras: VIVE. VIVE SIMPLE, sin tanta carga, sin resentimientos, sin desperdiciar el tiempo que te queda. Si algo no te gusta, mejórate tu primero… y suelta.

Todo lo que pasa, tiene su razón. Aprende y vive.

(de las conversaciones con mi papi… en Boston y de las conversaciones con mi mami hace un año)

Tu escoges

Tu escoges.
Al final es así… aunque creamos que hay fuerzas o energías poderosas que marcan nuestro destino. Tu escoges.

Si en algún punto de tu vida, la cagaste mal. Eso ya no te determina. Ya pasó y ya enfrentaste las consecuencias de tus actos. Siempre toca enfrentar las consecuencias. Perdonar y pedir perdón. Si no lo haces te quedas ahí, atorado. Y si te quedas estancado, sin asumir tu responsabilidad, pasas loopeando al estilo zombie y no vives.

Si, hay cosas que pueden suceder o ya sucedieron, que son duras, tristes, malas, y hasta terribles… que te generaron dolor y te borraron las ganas de vivir.. que definitivamente fueron, trágicas y no son y nunca serán tu culpa. Si, eso pasa.

La cosa es que aquí sigues. Viviendo o sobreviviendo… pero sigues. Y seguir, y safarte, y sanar, y soltar… eso si es tu decisión. Suelta.

Suelta el rencor, suelta la venganza, suelta el dolor… solo suelta. Retoma el control de tu vida.
Tu decides

Tenemos un montón de gente con orden de prisión o en pleno proceso legal, de candidatos a la asamblea.

Tenemos un montón de desconocidos y recontraconocidos dividiendo cualquier opción para safarnos de los patéticos izquierdistas sin ética ni honor han destrozado este país y se han robado todo.

Hay un montón de gente usando a sus hijos como cash collateral vs el ex.

Hay femicidios, robos, droga, pobreza, desempleo…. y miedo.

La cereza del pastel: una pandemia que de una u otra manera han cambiado todo lo que dábamos por sentado. Todo.

Y hay dos opciones… seguimos zombies como hasta ahora o tomamos la decisión de vivir.

No hay tiempo para seguir «dopados» aceptando todo..

Tu escoges.

146

Pandemia diario

Día 146

Que lecciones nos deja este cataclismo con nombre de virus, que de una u otra manera marcó y cambió todas nuestras vidas.

¿Qué aprendimos?
¿Hemos empezado a ser mejores personas?
¿Les estamos enseñando a nuestros hijos a ser mejores que nosotros?

¿Somos mejores hermanos, esposos, hijos o padres? Estamos respetando nuestra humanidad.

Seguimos siendo egoístas. Seguimos peleando entre nosotros por todo. Siguen los corruptos almorzandose el país, robando el dinero que fue destinado a la «salud». Siguen los mismos de siempre postulandose como candidatos sin plantear ningún cambio y solo transmitiendo odio.

Divide y vencerás.

Esa consiga se nos implantó por más de 10 años en la cabeza y en el alma. Seguimos a ratas, seguimos borregos, seguimos egoístas, seguimos traidores, sin honor. O cambiamos.

¿Queremos cambiar? ¿Queremos arreglar el mundo? ¿Para qué?

¿Dónde hacemos la diferencia? ¿Dónde empieza el cambio?

Entre los que se van o no a la playa. Entre los que se contagian siendo irresponsables y los que se han cuidado y no saben como terminan en un hospital solos y sin poder respirar. Entre los que se insultan por usar terapias como el MMS para una posible cura vs. los que lo ven como un veneno con efecto placebo.

¿Quién tiene la razón? ¿Importa? Realmente importa quién supuestamente tiene la razón. O importa más cómo vives, lo que construyes y lo que das. Importa más la bondad y el amor, y lo bueno que dejas en las personas que pasan por tu vida. Importa lo que tú decidas ser y construir. Eso importa.

¿Te sirve de algo vivir resentida con el género humano? ¿Eres la víctima o te victimizaron? No eres más o te hicieron creer que no puedes ser más. ¿Te limitan o eres tu tu propio límite?

Miles de preguntas.

Miles de personas que han fallecido demostrando la fragilidad de nuestra existencia. Miles de enfermos curados. Miles de empresas en quiebra. Miles de personas sin trabajo.

Miles de niños encerrados y aprendiendo este momento qué significa ser una persona buena y responsable viendo como sus padres se comportan. Porque no se aprende de los libros tanto como se aprende del ejemplo.

Muchos guardamos silencio. Muchos trabajamos estos 146 días sin descansar… muchos comprendimos que no importa lo que este pasando… pandemia o no… el mundo sigue dando vueltas y hay que hacer que las cosas funcionen.

Hay que dar empleo, hay que crear oportunidades, hay que plantar arboles, hay que tener esperanza, honor y fe.

Hay que ser residentes y levantarnos… ojalá aprendamos que juntos es más fácil que divididos.

¿Quieres un cambio? Deja de quejarte y conviértete en lo bueno que quieres ver en los otros.

Levántate, ponte la mascarilla y sal a vivir esta nueva realidad. Apropiate del momento. Cuídate y cuida a los que amas empezando por ti.

Puedes gritar y frustrarse y sentir que no hay camino.

Pero esta en ti, levantarte y caminar.

Feliz Día del Padre

Feliz Día Papito…
Gracias por haberme salvado cada vez que me «lancé» a una piscina, por haberme enseñado a montar bicicleta y luego haberme cargado cuando me estampe contra la blazer, gracias por la chuleta bien crocante, por el melón con leche condensada, por todas esas noches que llegaba tarde del trabajo con pizza del hornero, por el nissan patrol y tantos paseos y viajes donde generalmente nos quedábamos dañados; gracias porque nunca pudo enseñarme matemáticas pero sí historia y literatura… y haberme vuelto una amante de la lectura y de escribir. Por haberme llevado en «machaca» al oriente a ver y aprender… porque cargué bloques y por haberme hecho sostener manguera y por cada vez que me manché de crudo. Gracias por haber confiado en mí para cuidar de la gente de la oficina, de mi ma; y de salvar a mis hermanos de alguna «travesura», cuando usted no podía.

Gracias por haberme enseñado que cuando uno se equivoca, se levanta una y otra vez; por haber sido mi «sensei» y haberme enseñado la belleza de las artes marciales; por todas esas veces que vimos películas de ciencia ficción como la cenicienta, encuentros cercanos del 3er tipo, yo robot, las de starwars y superhéroes, y por todas esas veces que se le viraba el hígado cuando yo le decía que para que voy a leer el libro si ya salió la película.

Gracias por haberse metido conmigo al mar… a las olas grandes y enseñarme a enfrentarlas con respeto, gracias por comerse el pastel de cumpleaños de mami la noche antes, gracias por habernos ido a caminar después de cada radio y quimio… y por todo lo que hablamos y lo que no. Por haberme enseñado el arte de encontrar las mejores rebajas y haberme comprado los vestidos más bonitos y las joyas mas lindas (aunque se hayan robado casi todo). Gracias por siempre haber estado atento a lo que necesitaba, aunque yo no lo pedía.

Gracias por la bondad, el respeto y el agradecimiento. Gracias por el mensaje que me dejó, que ahora me impulsa a seguir adelante cuando ya no quiero. Le extraño y sé que todo sería diferente si el maldito tabaco y el cáncer no se le hubieran llevado antes de hora. Le faltó jugar con los nietos y ser el abuelo más chocho del mundo.

Gracias por las historias y los recuerdos y sobretodo por haberme enseñado a ser persona, antes que gerente. Gracias porque aunque dijo que no iba a ir, fue a verme dar una conferencia delante de 1200 personas y según me cuentan… se le llenaron los ojos de lágrimas de orgullo.

Le llevo en mi alma cada día y cada momento. Le veo en los ojos de José María y en el amor y fuerza de mi mamá. Le siento en pecs, en los chillos, en la piscina de casablanca, en boston, en el mar y en el oriente… en la luna llena y en cada atardecer…

Gracias por la música, por alfonsina, garcia marquez, isabel allende e isaac asimov. Gracias por su mano caliente y grandota…. de la que siempre me pude agarrar… y que me imagino es lo que me sostiene para seguir adelante y no darme por vencida.

Le extraño.

Foto: en un derrame de crudo, entrando a solucionar el lío

Confesiones

CONFESIONES

No tengo arrugas. Tengo canas, y mi panza está llena de cicatrices, quedó redondita y han habido veces en las que me han preguntado si estoy embarazada. Al principio respondía que no, que era una operación… bla bla… ahora, si alguien «tiene que preguntar», solo digo «sí» y me ahorro la explicación y la fila…

Aún tengo un poquito de cargo de conciencia por ese señor que me preguntó en la playa que «¿que me pasó?» y le contesté en la orilla del mar que me había mordido un tiburón…

No uso mucho maquillaje… seamos realistas.. casi no uso maquillaje. Una gota por aquí y otra por allá… pero las personas saben sin duda, que tengo pecas, pestañas y cejas. Cuando me maquillan, me transformo… casi no se ven mis pecas y aparece una «diva» en el espejo… y la verdad yo siento que ando con una careta que me pesa.

No he sido una santa muy santurrona, he vivido, me he equivocado, he aprendido, y aquí estoy llena de paz y equilibrio en medio de este caos que es el mundo en este momento. Como diría mi papá… «siempre llevando la contra».

Hubo un tiempo en el que mi vida se pausó… ya traté de intentar entender lo que pasó. .. al final de cuentas ya fue… ya pasó.. y listo. El tiempo me dio la razón en un montón de cosas y puso las verdades en display. Y eso no cambió absolutamente nada. Tal vez una percepción, o un mal yuyu… nada más.

Amo la música, adoro bailar y no salgo nunca a bailar… no hay con quien. Pero creo que mi hijo ya se hizo al dolor de que su mamá pone música, empieza a cantar, y a bailar sola… y por presencia él termina enrollado en esos ochos a los que ya les esta agarrando el tino y el ritmo.

Mi papá, mi héroe, falleció con cáncer. Durante muchos años fumó hasta 4 cajetillas diarias. Mi mamá nunca fumó, pero siempre estuvo a su lado, y hace 6 meses murió con cáncer también. Obviamente detesto el tabaco… lo detesto con todo mi ser. Si fumas es tu problema, pero no fumes al lado mío y peor al lado de mi hijo.

Aprendí que la vida es un ratito.. tal y como dice la canción. No tengo tiempo ni ganas para resentimientos melodramáticos. Prefiero vivir… el presente… así, viviendo y ya… Un momento a la vez…

Me gustan mis pecas. Adoro ser mamá. Me fascina mi trabajo. Me encantan los detalles… Amo ser mujer y adoro cada curva y cicatriz que tengo. Todos los dias agradezco… así no tenga nada que agradecer. Todos los días sonrío, porque un dia sin sonrisa es un dia perdido.

A veces soy un cliché… otras soy todo y nada… y si te fijas bien, tengo un par de pecas desubicadas y hoyitos…

Y aquí estoy… en medio del caos llevando la contra.

DEVUELVAN A MI MAMÁ

DEVUELVAN A MI MAMÁ

En la huelga de octubre, me quedé con mi mamá en su casa, nos quedamos seguras, pero encerradas. Todo iba bien hasta que una mañana le vi que empezaba a ponerse amarilla. ella se complicó, el tumor estaba tapando la vía biliar y el dolor se volvió insoportable.

No había doctor que llegue. No había ambulancias. No había manera de ayudarle a manejar el dolor que sentía. Yo corría de un lado al otro, hablando con doctores amigos para que me digan qué le podía dar, qué podía hacer para controlar el dolor.

Estábamos mi mamá, mi hijo y yo en estado de excepción, con la gente bloqueando las calles, atacando a las ambulancias, sin paso. Sin salida. Sin acceso a medicinas. Sin libertad.

Ella se recostó en la cama, y mi hijo se acostó a su lado como siempre. De un salto mi Gaia, mi perrita, se subió a la cama también y se acercó su acercó suavemente a mi mamá. Y mi mamá le empezó a acariciar. Me miró y me dijo «estoy rodeada de ángeles».

El dolor era tan intenso que ella luchaba por respirar. Y me pidió que me acueste a su lado y que le imponga las manos… yo sin saber bien que tenía que hacer empecé a rezar una oración que a ella le gustaba mucho…

Mi hijo le decía, Abu te amo, ya no más ayayay… y mi mamá le dijo «mi angelito yo quiero verte crecer.» Y con toda la delicadeza el le abrazo.

Mis hermanos lograron cruzar las calles, creo que fue épico como lo hicieron, lograron llegar entrada la tarde. Entraron y con cuidado la levantamos. Mi hijo también ayudó.

Veía el rostro de mis hermanos, tenían clara la misión, llegar a in hospital… que mami no sufra… que le deje de doler.

Armamos la maleta, los medicamentos, sus cremas, el pintalabios rojo para pelearle al cáncer
Me miró y me dijo «gracias»… a penas salía la voz por el dolor.

Mi hijo le abrazó a su Abu. Llegamos al auto. No sé como explicar la fuerza que tenía mi mamá. La mirada de mis hermanos de amor, dolor y de caballeros que tenían que cumplir una misión con el alma rota y todo camino bloqueado.

Corrí y agarré la almohada que le gustaba, y le dije a mi mamá, abracele para que no le duela.
Algo decían mis hermanos y mi mamá dijo.. «Su hermana se ha sacado el aire cuidándome».

Vi su mirada. Sus ojitos con ese color hermoso y la determinación de toda su vida de luchar por sus hijos. Le abracé y ella me dijo al oído, «tu papá me llama».

Y así salieron camino al hospital…

No sé cuanta gente murió en octubre, sé que bloquearon las vías… y entiendo. Lo que no comprendo es esa falta de humanidad al bloquear y atacar a las ambulancias, de haber cerrado la vía a los enfermos, de no dejar pasar a los médicos.

Ahora vuelvo a escuchar que quieren salir a protestar de nuevo, ojalá está vez salgan y no se les olvide que la gente muere por no poder ir rápido al hospital.

El cáncer le enfermó a mi mamá pero esos desgraciados que no me dejaron pasar para llevarla rápido al hospital… esos la mataron. Esos que sostenían esos palos apuntando directamente a mi ventana sin importar que tenia en el auto a una mujer enferma y a un niño, esos malditos indolentes deshumanizados que quemaban llantas y lanzaban piedras a las ambulancias. Esos que bloquearon los accesos a los hospitales, nos dejaron sin acceso a medicinas… Que incendiaron. Que indirectamente mataron.

Protesten, en plena pandemia… solo espero que no se lleven de nuevo vidas inocentes de lado y lado; y sobretodo no se lleven a otra mamá que quería ver crecer a sus nietos… por que a la mía ya no me la devuelve nada ni nadie.

El milagro

No tuve la vida que planifique. Pero para nada. Un momento todo iba bien, derechito, cumpliendo los objetivos que me llevaban a donde quería ir. De repente todo fue un desmadre. Fue como si en el segundo que tomé una decisión… Suas! Pum! Crash! Todo al carajo.

Así nos pasa a muchos, me imagino. Pero lo mío fue épico. De esas cosas que la gente te ve y te dice por Dios, anda a hacerte una limpia! Y uno bien mandado va y la doña que te pasa el huevo… te termina azotando con la hortiga por que en ese huevo salen cosas que dan pesadillas…

Con el tiempo vas aprendiendo que las cosas no pasan por algo, sino para algo. Estoy segura que esta paz y este equilibrio que ahora siento en mi feliz vida son el resultado de ese desmadre,

Cada desastre, fue parte de un aprendizaje. Cada error, fue parte de una lección. Cada traición, fue parte fundamental de mi comprensión sobre lo que es y no es el amor. Perdí a mis bebés así que ahora atesoro a mi increíble hijo. Perdí a mis papás, pero vivo agradecida por todo lo que me enseñaron y por toda la educación y amor que recibí. Yo ya había vivido un exilio, y eso me tenía «lista» para una cuarentena.

Y no fue ni ha sido fácil, pero ahora entiendo esa frase de Einstein en la que decía genialmente que hay dos formas de ver la vida, o todo es un milagro o nada lo es.

Cuando miro a mi hijo, su sonrisa, su perseverancia, su nobleza, esa fuerza… llena de amor que transmite y con la que ilumina todo lo que le rodea… entiendo que tal vez mis planes de vida… no eran lo que yo pensaba… y que viví todo lo que tuve que vivir por una razón, para limpiar mi vida de resentimientos, de cargas, de dolor… y asi encontrar el equilibrio, el amor, y el perdón… al ser la madre de mi milagro, mi hijo.

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¿Cómo encontré la paz? ¿A qué rato me volví fuerte? No sé. Solo fue pasando con el tiempo. Empecé a construir y a enfrentar mis miedos, mis secretos, mis errores… tanto los reales como los inventados. Me sentía culpable de todo. Lo mío. Lo de otros. Me sentia asustada. A veces sin explicación, otras con toda la razón. Tenía tantas explicaciones que dar… o al menos eso era lo que sentía… explicar mi realidad, mi versión de la vida, de lo que en «realidad pasó». Pero eso importa… tal vez importó hace mucho tiempo. Y ahí nadie me escuchó. Y me callé. Y encerré todo. Y «me olvidé». Lo malo es que de quién más me olvidé fue de mí. Me olvidé de quién era, de qué quería, de qué merecía. Me olvidé de mí. Uno llega a conformarse, con tal de huir de la realidad que borró y de que te has pasado más de media vida escapando. Si sigues huyendo, si sigues bajando la cabeza, si te sigues conformando, si no aceptas lo mucho que vales… es verdad no pasa nada. Ni bueno, ni malo. Solo te quedas ahí, zombie, muerto en vida. Innecesario, olvidado. Sobreviviendo sin vivir. Sé que me costó mucho enfrentar, pero no creo que, me costó más, que el tiempo que me demoré haciéndolo. Ahora pues… lo único que importa es este momento. Esta paz. Esta fuerza que nació de mis errores, de mis pérdidas, de mi… y de la capacidad que desarrollé. Me encontré.