Este año fue maravillosamente extraño y lleno de nueva sabiduría y experiencias. Es tanto que son pocas palabras las que pueden explicar todo lo vivido.
Agradezco todo lo que cambió mi camino y me enseñó otra forma de ver, sentir, pensar, y vivir.
El 2022 destruyó casi por completo mis creencias limitantes o al menos empezó el tetris de reencuadre mental, emocional, cerebral, etc. Tal vez son esas cosas que nos dan paz a medida que crecemos, perdemos seres importantes o lo que pensamos que nunca iba a irse… y cambiamos.
Las ideas y experiencias que tenía tatuadas en mi alma y mente como fijas, esas que «tienen que ser», ya no son. Esos que tienen que quererte y cuidarte, «ya no tienen» y ya no tengo que cuidar, querer, o proteger, a menos que así lo sienta y decida. Eso que tendría que ser, ya no es. Es, si me hace feliz. Y eso cambió todo.
Todo se sacudió y evolucionó, porque era necesario para buscar algo simple que nos auto negamos: felicidad.
¿Por qué nos es tan difícil permitirnos ser felices? Y empecé un nuevo laberinto que descifrar… Mi cuerpo… mi corazón… mis expectativas y experiencias… las creencias, vivencias, exigencias, se transformaron. La enfermedad y las excusas conscientes o inconscientes, el miedo… todo se convirtió en motivación, en hacer por mí y por la luz de mi hijo, todo lo posible e imposible.
Si algo empezó completamente destructivo, se volvió disruptivo, innovador, cambiante, transformador, mágico y tan real. Todo un proceso… que toma tiempo y paciencia que no siempre tengo.
Gracias al 2022 por la oportunidad, por esta nueva manera de comprender y vivir. Es un camino que recién comienza para mí, pero que siempre me llamó… la psicología, la neuropsicología, la inteligencia emocional, el controlar las emociones, el karate, el cine y el contar historias, los libros y sus interpretaciones…
Enriquecerte y ayudar a otros a crecer a través de la neuroplasticidad… de una mano, pero solo cuando uno este realmente listo para hacerlo.. y lis otros dispuestos a abrir el alma y la mente… comprendiendo que la mejor manera de aprender es enseñar.
Voy caminando en el comienzo de una vida y un camino… que se puede terminar mañana, pero que espero vivir a plenitud con el objetivo de plasmar lo mejor de todo este aprendizaje, en este niño hermoso, que cada vez crece más como humano, como hombre, como amigo, como hijo.