Hace muchos años… en Quito no mas.. nada de galaxias lejanas… el Ecuador estaba en crisis… otra vez. Era Navidad y mi hermano menor no llegaba a los 2 años; ese año no hubieron regalos. Mi papá tenía tanta tristeza que no quería levantarse de la cama. No me acuerdo si era en betamax o en vhs… pero mi mamá tenía grabada una película del Pluto comiendo chicle. La puso y nos acomodamos … todos en pijama en el sillón. Al oír las «delicadas risotadas» de mis hermanos… a mi papá le dio curiosidad… y se levantó a ver de que nos reíamos. Ese día nos quedamos viendo películas, en pijama…. riendo… juntos! Una de las mejores navidades de mi vida!
Autor: unalome
CUANTO AMOR

Si cierro los ojos puedo recordar claramente lo que se siente tener el corazón, y sobretodo el alma, completamente rotos y respirar con la certeza de que no hay esperanza. Un estado absolutamente melodramático y real.
Ahora, con el transcurso del tiempo… puedo respirar y sentir amor. No. No hay una sobredosis utópica en el aire. Es lo que es. Entre el miedo y el dolor; la soledad y la lucha diaria; la indiferencia y la mentira… fui descubriendo que dónde hay vida, hay muerte… son causa y efecto y por lo tanto complementarios. Sin lo uno, no hay lo otro.
He ido aprendiendo que en cada cosa que pasa, se puede encontrar el más grande dolor y al mismo tiempo amor, bondad, luz y paz.
Tal vez esto sea culpa de mi hijo. Él es la alegría bandida, llena de luz, con patas super sónicas y sin manual de instrucciones. O de mis hermanos, que son ahora positivamente incondicionales. O de mi mamá, la fuerza amorosa más poderosa que he conocido. O de mi prima de ojos verdes que pasó de ser la chiquita a quien algún momento mimé y apoyé a ser mi mayor cargo de conciencia porque creo que le fallé y no estuve cuando debí estar, para luego ser el ángel que me enseñó a vivir lo que te toca vivir, sin perder la fe… sin dejar de sonreír. O por él y su amor… simple, completo, sin dudas… sin miedos. Simple amor.
No hay culpables, sólo crecimiento y un cambio en la manera en la que se ve y se siente la vida como parte del proceso. Porque nada es tan grave… sea bueno o sea malo, no dura para siempre, por lo tanto hay que seguir y vivir… pero vivir en medio del amor.
Si cierro los ojos puedo sentir «lo malo». Pero si también abro el alma, me llena, en todo sentido, el amor.
Por Belén Avila
Acuérdate del Pan

Me siento ahogada. Tengo a penas 21 años y ya no veo esperanza. Hace un par de meses me diagnoticaron algo que no puedo pronunciar, me llenaron de pastillas y me clavaron en una cama. Dijeron que con el tiempo iba a curarme, pero que eso iba a estar siempre dentro de mi. (Han pasado ya muchos años y es verdad, sigue ahì pero ahora he aprendido a convivir con eso que no podia pronunciar)
Dijeron que con el tiempo iba a curarme. Desde ahi vi como mis planes para el futuro cambiaban. Mi vida salio de mis manos y paso a las de los medicos y a las decisiciones que mis padres tomaron por mì. (es impresionante como a veces tu propia historia se repite)
Al fin salì de esa cama, he vuelto a comenzar mi vida y poco a poco he empezado a tomar decisiones; pero parece que no estoy avanzando. En cuatro meses màs sabre si me curè. (ahora se que nunca me voy a curar pero que ya se controla, y puedo tener una vida normal)
Tengo que esperar, como todo un país espera. Me veo en medio de un paìs sin luz, agua, ni esperanza. A veces creo que la enfermedad no sòlo me cayò a mì sino que le contagiè a todo el Ecuador.
Antes pensaba que lo que venìa era lo mejor. Ahora, como mi abuelo, pienso que el pasado era mejor. Al menos tenìamos luz, hospitales, esperanza
Dicen los medicos que poco a poco voy a volver a ser lo que era. Yo antes no paraba: estudiaba, trabajaba, era voluntaria para capacitaciòn, entrenaba karate, salìa, farreaba, visitaba a mis amigos, y hasta fui escogida como la profesional con mas èxito y futuro…
Ahora prefiero estar en mi casa, no visito ni llamo a nadie (aprendi que la gente es mala y traicionera) y nadie me llama ni me visita a mi. Me acostumbrè a estar sola. Soy como el paìs. Me he vuelto conformista.
Pero algo tengo que hacer. Ya es hora de que exija resultados, de que reclame la devoluciòn de la energìa que la enfermedad se llevò. No me puedo dejar vencer.
Còmo se puede arreglar un paìs? Còmo curar algo que se enfermò? Con la esperanza de mejorarse, sin perder la fe. Ustedes han perdido la fe en mi pais? He perdido la fe en mí?
Mi tìa abuela muriò antes de ayer. Mi papá vino a mi cuarto y como un niño chiquito se trepó en mi cama y empezó a contarme que cuando el tenìa doce años, y su tìo Lucho estaba quebrado, les habìa invitado a tomar cafè.
Dice que en esa època habia unos panes de dulce en forma de S, y que en la mesa habìa pocos. Todo el mundo comiò el pan, menos mi papá. Entonces la tìa mandò a comprar más panes, y todos los invitados comieron de dos a tres panes, menos mi papá.
Cuando ya se iban, la tìa fue la ùnica que comprendiò su gesto, entones le dio una pasta y le dijo «acuérdate del pan».
Mi papá ha pasado por èpocas duras, como yo, como usted… como el paìs. Cada vez que èl se encontrò con esas paredes que te pone la vida, se «acordò del pan» y luego la vida le premiò. (el sobreviviò a un infarto masivo… y mi madre siempre ha estado junto a èl, son un ejemplo de amor y fuerza, son ellos los que me han dado la fe y la fuerza para seguir adelante a pesar de LAS paredes con las que me he encontrado)
Supongo que de nuevo llegò la hora de yo deje de comer el pan. Supongo que es ahora cuando el Ecuador debe sacrificarse (porque no tenemos un verdadero lìder, sino un egoista en el poder)
No creo que tenemos que conformamarnos, no tenemos que perder la esperanza.
Para curarme necesito tiempo, fuerza, esperanza, y fe. Necesito hacer algo por mì misma. Ecuador, haz algo por ti mismo, deja de conformarte! exige, y por favor no pierdas la esperanza. No te sientas ahogado, «acuèrdate del pan».
VERSION ANTERIOR, PUBLICADA EN LA GAZETTE USFQ Y EN LA REVISTA EKOS
Por Belén Avila
Un cuento de Navidad Azul
«El Mundo estaba triste y cansado. Existía dolor, indiferencia y maldad en él. Cada vez era peor, cada vez existía más soledad y obscuridad. El mundo estaba cansado, gruñón y ya casi amargado…
Todos los que tenían que reunirse, se reunieron; y estuvieron de acuerdo en que era hora de tomar medidas drásticas para arreglar al mundo que estaba bravo; así que llamar a los ángeles azules era lo más indicado.
Los ángeles más fuertes y con las almas más puras fueron llamados; para que vayan a la Tierra a iluminar la obscuridad en la que estaba el mundo cegado.
Y así fueron llegando, ángeles azules llenos de luz, que escogieron a madres con una capacidad infinita de amar y a familias que aún no sabían que eran extraordinarias. Estaba todo planificado.
Esos ángeles de luz y esas familias llenas de amor, poco a poco fueron superando el dolor, aprendiendo una manera distinta de vivir y amar… con más paciencia, más ternura, más presencia…. más dulzura en un mundo más cuidado.
Y así se fueron encontrando, se unieron, se apoyaron… y un día a la vez demostraron que muy por encima de cualquier dolor, es el amor lo que pesa y hace brillar la paz.
El mundo, que aún estaba gruñón y en mal estado… pero se sintió aliviado; porque un amor incondicional al fin había encontrado»
Feliz Navidad de color azul!
Por Belén Avila
