Revisando que todo quede listo, limpio, guardado… me encontré con los zapatos de caminar de mami.

Estos días me he cruzado con algunos y todos me dicen que aquí mami.. fue siempre felizMami… fue tan feliz aquí… era como que aquí se sentía más cerca de papi… más cerca de ustedes
[5/1 09:11] Belen Avila: En cada cumpleaños ella renacia. Tipo ave fénix..
[5/1 09:11] Belen Avila: Papi… fue tan feliz… aún me acuerdo cuando escogimos en planos el departamento.
[5/1 09:11] Belen Avila: Creo que voy una hora seguida llorando… se me escapan las lágrimas…
[5/1 09:11] Belen Avila: Aquí pasamos tantas veces su cumpleaños… una sola vez desde que falleció papi nos quedamos en Quito…en la casa de los Chillos y fue tan triste… que juramos siempre pasar el 31 aquí
[5/1 09:11] Belen Avila: Aquí la vi llorar… la vi reírse… la vi renacer tantas veces…
[5/1 09:11] Belen Avila: Ella nos adoraba
[5/1 09:11] Belen Avila: Aquí en esta casa… en Casablanca… siempre fuimos felices.
[5/1 09:11] Belen Avila: Saben
[5/1 09:11] Belen Avila: No saben como soñaba te verles aquí a todos sus hijos y a sus nietos celebrando su cumpleaños…
[5/1 09:11] Belen Avila: Y lo que sí pasó es que cuando nos íbamos… estaba tanta gente afuera de los conocidos de siempre de Casablanca… por lo del lío del agua… que fue como que hicieron una calle de honor y mi mamá parecía Alcalde despidiéndose con una sonrisa de todo el mundo
[5/1 09:11] Belen Avila: La última vez no usó mucho sus zapatos de caminar…
[5/1 09:11] Belen Avila: Lo que si hizo fue verles a sus nietos jugar juntos…
[5/1 09:11] Belen Avila: A ella nunca le enseñaron a demostrar amor… no sabía cómo… paso tan sola su infancia… siempre siendo responsable… siempre siendo fuerte.

Cuando mi mamá falleció, una parte de mí se fue con ella. No creo que solo fue una parte de mí… creo que se fue más de lo que quedó.

Muchas cosas se juntaron. Mucho dolor… decepciones… fantasmas

Alguna vez leí que cuando alguien querido fallece, todo tu universo se sacude hasta volver a alinearse.

Asereje

Alto, no era guapo.. pero me hacía reír. Casi siempre me hacía reír.

Y esa era su carta de presentación. Que tipo para simpático, que fácil conversar con el… reírse, creerle.

No entró a mi vida rápido, más bien… creo que fue un error de cálculo. El cálculo y yo caí. El calculó que yo este despechada y deprimida para meterse en mi lenton-lenton.

Creo que todo fue fria y estrategicamente calculado.

Primero se mostró como mi amigo, ese amigo que me apoyó con su alegría y chistes, a superar al tarado que me terminó cuando ya teniamos pagada la iglesia. Y su razón para dejar compras, planes, y fecha de iglesia reservada… es que yo… como mujer, leia demasiado. ⁰ⁿ

Abrase visto.ì. ģyýý

Adiós

Nos conocimos cuando yo tenía unos 14 años… el era mayor por 2 años… y yo aún no se si me amó y si le amé. Tal vez no sabía amar.. tal vez a esa edad no se ama. Tal vez nunca aprendí como amar. Estuvimos juntos por años, casi nos casamos… pero habían tantas mentiras, tantos engaños, tantas inseguridades.

Terminó un día mientras estábamos almorzando en el Spaghetti, yo estaba «saliendo» del mayor desastre de mi vida. Pero esa es otra historia, otro cuento que tal vez algún día cuente o el vez ya fue y eee dolor no lo quiero recordar más.. porque me ha perseguido por demasiado tiempo.

Terminó con un gesto que en ese momento me aclaró la vida… solo para ponerme en camino de uno de los peores errores de «mi vida». Que desastre.

Estábamos ya comprometidos. Yo estaba comprometida no solo con el si no conmigo misma, en retomar mi vida junto a él… en construir algo bueno, algo para siempre. Hasta que en ese almuerzo salió el tema de mi maestría, y de la aceptación de la beca.

El me miró y me dijo… » si te vas, si tu aceptas, te olvidas que yo existo…»

Él me conocía de toda mi vida. Creo que sabía que tener una maestría era un sueño casi imposible de conseguir para mí. Y lo había logrado. Tenía la beca, tenía la oportunidad y era el momento de cambiar de ambiente después de que banco en el que trabajaba y donde amé trabajar cerraba sus puertas.

Y solo me miró con esos ojos que amé mirar… y de una forma tan fría me cortó las alas… me limitó. Y ya había tenido suficiente de tipos que me querían imponer su vida sin importar la mía. Así que me saqué el anillo… lo dejé encima de la mesa y aguantando las lágrimas, con el alma destrozada… me paré y me fui.

Ya había perdido demasiado de mí… como para perder el último sueño que en ese momento me quedaba. Era tal vez el último acto de rebeldía que me devolvía por momentos mi libertad…

Y tuve miedo de que si no me iba, si no hacia algo por mí… iba a perderme a mi mismo para siempre…

Llegué a mi casa, me bajé del taxi que había tomado, las rodillas se me doblaron… y las lágrimas empezaron a salir sin control. Entré corriendo para que nadie me vea… pero el llanto que había aguantando por tanto tiempo… no paró.

Mi mamá golpeó la puerta de mi cuarto, preocupada… pero yo no podía parar de llorar… era un llanto que salía del alma… que soltaba al fin todo el dolor que había tenido que esconder por tanto tiempo. Le abrí la puerta, ella entró y me abrazó. Y yo lloré… no sé por cuánto tiempo… solo lloré.

Quería contarle todo a mi mamá, pero aún tenía miedo… aún no sabía cómo.  Así que me callé y ese silencio me jodío la vida. Si hubiera hablado, si hubiese dicho todo lo que había pasado… tal vez hubieran encontrado una forma de ayudarme. Pero el miedo y las amenazas de irse contra mi familia, eran más fuertes.

Como les dices a tus papás que alguien te dañó, que te quitaron la paz, la fe, la felicidad… que te traicionaron y te botaron.. que te quitaron un hijo… que ya no podías perdonar. Cómo hablas con la verdad cuándo sólo había silencio y dolor. Cuándo sólo querías morirte… La respuesta era simple, hablas y ya. Pero no lo hice. Me callé… y me mantuve por años callada. Y eso le hace daño a tu alma…

El día que me iba, antes de subir al avión… lo llamé. Quería oír su voz. Que me dijera por qué me había dejado el anillo en mi casa… queria decirle que venga conmigo… pero no contestó. Nunca más contestó. Y yo nunca más volví a llamar. Y así dijimos adiós… sin nunca decirlo.  

había una vez

Así empiezan los cuentos, con la emoción de una mirada, de una primera salida, de un ramo de rosas, de canciones dedicadas… conversar, empezar una amistad, sentir que está alguien ahí siempre para escucharte, para darte la mano, totalmente incondicional. Un día simplemente llega ese primero beso… y así, se va construyendo el cuento o la pesadilla.

Todo pasa

TODO PASA. TODO CAMBIA. TODO MEJORA.

Creo que una de las cosas más duras de ser «mamá especial» es la soledad. Al menos al principio… entras en un estado de shock mezclado con una hiper-búsqueda de soluciones a condiciones que aún no tienen un «manual de instrucciones».

Estás sola, estás tratando de que tu cerebro y tu alma computen el hecho de que todo es y va a ser diferente. Lastimosamente la empatía y el apoyo son cosillas que recién están empezando a pasar… y gracias a Dios, ahora hay apoyo… sobretodo el apoyo de otros papás que han pasado por algo parecido.

Mucho cambia, mucho explota, mucho y muchos se quitan la máscara y se van o te señalan como mentirosa, exagerada, y se vuelven más expertos que los expertos en decirte todo lo que hiciste o haces mal en la crianza de tu hijo, que seguramente esta diagnósticomado porque tu te inventaste.

Todos los planes que tenías para «su vida y para la tuya»; ( por que lo hacemos, cuando tenemos hijos en camino, quisiéramos el mejor futuro para ellos… como mi papá que a mi hijo recién nacido ya le veía jugando fútbol, haciendo karate, estudiando en tal colegio, viviendo y estudiando en Boston). Y derepente ya no hay planes… hay realidades y hay «un momento a la vez.»

El otro día; yo, «la exagerada sufridora, inventora de diagnósticos», me encontré calmando a una abuelita que acababa de recibir el diagnóstico de autismo de su nieto y no podía contener las lágrimas…

La vida da vueltas y me vi a mí mismo en ese momento… y recordé ese hueco, ese miedo a lo desconocido, a fallar… Respiré, porque muchas veces nos olvidamos de soltar el aire… y. solo dije lo que me hubiera encantado que alguien me hubiera dicho a mí, además del informe:

Le dije que no es el fin… sino el principio, que son ángeles, que te llenan la vida de milagros y sobre todo, que lo escrito en papel, es eso… un papel con tinta. Y que con el tiempo se va volviendo más fácil, más fluido, más alegre… que pasan cosas que te cierran la boca y te quitan los miedos… porque son niños increíbles… que van a su ritmo… pero que cuando te unes al son, en vez de pelear contra el, todo esfuerzo vale la pena.

Que no están solas… que no escuchen a alguien que no ha vivido algo similar, que no busquen el culpable, si no que se enfoquen en ser solución y alegría para ese niño quees quien carga lo más difícil.

Hay todavía un tabú sobre cómo manejar el tema… y que hay muchas que se sienten solas… pero no lo están, y solo con el tiempo se van a dar cuenta que cuando todo cambia es por que era necesario.

Inconcluso

Evito ver noticias… pero es como tratar de esquivar arena cuando estás en la playa. Te cae encima quieras o no.

Tal vez la vida nos ha dado experiencias que nos han transformado y hemos dejado de cuadrar con muchas «situaciones que hemos normalizado» como sociedad. A muchos, el ver las noticias, es como un mal necesario, saber lo que está pasando para no caminar a ciegas en un mundo cruel.

Hace poco vi la noticia de un ecuatoriano, que tiene a su hijo y a su ex en Ucrania. Y que se va hacia la guerra para trabajar desde allá en un «corredor humanitario» para que mujeres y niños atrapados en medio puedan salir.

¿Qué harías tú si fuera tu hijo? Probablemente lo mismo. Agarrar para allá y tratar de cambiar una guerra

Nadie

Nadie sabe cuánto tiempo vamos a tener en este mundo. Puede ser un día, un año, cincuenta… A veces hay personas que creen saber como debes vivir tu vida y traten de imponerte sus reglas del juego. Pero tú eres quien está viviendo esta vida… nadie más, solo tú, así que vive y vive a tiempo, encuentra tu paz en ti. No, no es fácil, a veces hay que reconstruirse y reinventarse hasta que seas feliz y una persona feliz, no lastima a otros.
Al final, lo que queda de ti es lo bueno que dejas en otras personas. Nada más. Así que cuenta las sonrisas, los abrazos, la paz, el honor en tus actos y la bondad que construyes en otros corazones.
Dejar un legado es más que dejar una herencia de cosas, es dejar en tus hijos y en quienes conocen tu alma, marcado un sentido de vivir una buena vida.
Más de una vez me han dicho que me hago «la víctima», que todo lo que sucede tengo que «hacerlo personal», que actúo con el «corazón» y sin cabeza; y que creo demasiado en la gente, porque casi siempre doy otra oportunidad; y que cuando me meto en algo le doy alma, corazón y nada es mejor que ese lugar en donde estoy.
He sido atacada más de una vez por personas que en teoría debían protegerme, quererme, apoyarme, ser incondicionales y equitativos. Pero las cosas nunca pasan como «deberían», la vida te sacude y te cambia el ritmo, peor que el «Tagada».
Con el tiempo, uno aprende que la gente puede decir mucho de ti y contra ti, que pueden amenazarte con quitarte todo por lo que has trabajado o que por derecho es tuyo; pueden intentar minimizar tu esfuerzo, tu moral, tus principios, tus logros y tu «valor». La cosa es que nada de lo que digan esas «otras personas», determina quién eres y lo que vales hoy y peor aún, como te van a recordar las personas que en realidad se dieron el tiempo para conocerte, y verte brillar.
Muchos intentan apagar tu luz. No sé por qué. Yo soy de esas personas que cree que mientras más personas brillen, mejor va a ser este mundo. Estoy segura, porque lo veo cada día en los ojos de mi hijo. Así que a vivir, porque los ojos de sus hijos, tienen que brillar.