Hace un año y un pite más, todo se derrumbó. Tenía mi amor y mi fe, puesta en alguien… alguien que me había demostrado que podía confiar… hasta que me llamaron por teléfono y todo se derrumbó.
Mi mamá estaba muy delgada, no delgada de «cuerazo», si no delgada preocupante. Su fragilidad era extraña… ella siempre sonreía, gracias a su fe y su fuerza; pero se notaba su agotamiento, su dolor, que algo no estaba bien.
Yo había pasado mucho tiempo sola, la persona que «estaba a mi lado», había estado muy ocupada… tenía muchas reuniones de trabajo, entrenamientos, salidas con amigos. De ser prioridad pasé a ser opción. Dolió.
Cuando uno traiciona, lo hace por un error… y lastimosamente ese error es una decisión que arrasa.
Más de una vez me he dicho que a veces es mejor no saber, no enterarte, no ver que la historia no cuadra, e ignorar esos mensajes extraños, esas ausencias, ese saber que ya no están bien las cosas… y no aceptarlo aunque tu intuición te lo grité
Cuando recibí esa llamada, cuando oí esa voz detallando las respuestas que no quería escuchar, uniendo los puntos que explicaban cada una de sus ausencias… se me quebró el mundo. Se acabó toda mi realidad.
No sólo fue la voz detallando su historia, sino que me envió los audios, los chats, las fotos, los te amos, las mismas canciones, las rosas… y hasta un anillo.
Lo malo a veces se junta y el diagnóstico de mi mamá salió al mismo tiempo que la verdad. Cáncer con traición.
Cuando ves a alguien a quien amas, pelear por su vida… todo cambia. Estar frente a frente con la muerte, sacude todo lo que un día pensaste que era importante. Lo que más duele es no poder hacer nada… es no poder quitar ese dolor… no poder ayudar… porque literalmente cambiarías tu lugar
Yo lo viví con mi papá y con mi mamá… a ellos no se los llevó el covid, pero si el cáncer y esa es la razón por la que detesto el cigarrillo. El fumar es un vicio, es una adicción y razonar con un adicto es casi imposible. La adicción supera a la razón y hasta al amor.
Cuando una persona recibe quimios, sus defensas bajan. Por eso, lo primero que te enseñan cuando eres «cuidador» de una persona con cáncer es a cuidarte tú. Tú debes estar saludable, comer bien, dormir bien, hacer ejercicio, prevenir la depresión, tener un estilo de vida saludable… porque si uno no está bien, no puede ayudar. Simple… pero hay momentos en que todo se desbarata porque al final uno es humano y siente y duele… y peor aún si es alguien a quien amas a quien le ves batallar contra una enfermedad.
Covid o cáncer, las dos Cs malditas… nos exigen cuidarnos para poder cuidar.
Mi abuela una vez me dio este consejo: Cuando los tiempos sean difíciles, avanza en pequeños pasos. Haz lo que tengas que hacer, pero hazlo lentamente. No pienses en el futuro ni en lo que pueda pasar mañana. Limpia los platos. Limpia el polvo. Escribe una carta. Cocina sopa. ¿Ves eso? Sigue adelante, paso a paso. Da un paso y luego haz una pausa. Toma un descanso. Valorate a ti mismo. Da el siguiente paso. Luego otro. Apenas lo notarás, pero tus pasos se harán más largos. Hasta que llegue el momento en que puedas volver a pensar en el futuro sin llorar.
Elena Mikhalkova, «La habitación de las llaves viejas».
Su mano presionaba fuerte… como siempre. Él era alto y tenia brazos largos, de esos que te abrazaban como oso… y no te dejan mover y a vrces ni respirar.
El era mucho más grande que yo.. y mas vivido. Yo era tonta ingenua que creia en el amor, el perdón, y las segundas oportunidade. Que tarada.
Con sus brazos haciendo palanca y aplicando su peso, era muy simple usar su fuerza para tenerme inmóvil.
Empecé a sentir el olor a quemado, a sentir el miedo, de hasta dónde iba a dejar que el fuego de la hornilla toque mi cara.
Es que claro. Era mi culpa. Como se me ocurrió abrir 2 fundas de longaniza, en vez de una. Que idiota.
Olía a quemado. Ese mismo olor a cuando la secadora de cabello chimba te quema..
La olla hervía… y yo trataba de no generar ninguna reacción en el. No quería ni siquiera sintiera que aún respiraba.
Un movimiento en falso, y podía terminar de nuevo con sus manos apretando mi cuello.
La última vez estuvo cerca de matarme. Y si esta vez no me despetaba.
De una u otra forma, en algún momento, regresas a ver hacia atrás… ves tu vida, tus tiempos, tus errores y aciertos. Están ahí. Lo malo y lo bueno. Y están ahí en el pasado y ya no queman, no frustran, no generan miedo. Ya fue.
Ves tu presente y entiendes que esta paz que tanto buscaste, que este respeto hacia ti mismo y la confianza que sientes… llegaron el día que tenían que llegar.
Hay cosas que no cambian. Y ya no importa. Simplemente hay cosas que no cambian. Entonces ahí se quedan. Y uno sigue…
Importa más el hoy, el ahora, el sentir paz. Importa que si por cosas del destino… yo mañana dejo de estar… mi vida, mis suelazos y experiencias, me convirtieron en la mujer, la mamá, la persona que ahora soy y que mi hijo tiene como ejemplo.
Este mundo está lleno de gente desagradable, de egoismo, de celos, de traición. ¿ Y ? Siempre ha sido así… un mundo cruel y juzgador. Este mundo también tendrá sus momentos de gloria y sus momentos de guerra… y ahora de pandemia.
Tal vez no es que aprendemos las lecciones tarde, si no que las aprendemos cuando es el momento…
Al final lo que importa es tener tranquilidad. Ya pasé demasiado tiempo en el pasado como para no vivir este presente.
Nosotros nos divorciamos, como pareja no funcionamos… pero como papás de José María, debemos ser respetuosos con él y funcionar como padres. No hay otra opción.
Nuestro hijo se merece aprender a ser un humano integro, con inteligencia emocional y resilencia. El tiene que aprender a vivir una vida feliz, completa y libre de manipulación… Esto y más es lo que enseñamos a nuestros hijos a través del ejemplo.
Tal vez nos tomó mucho tiempo, peleas innecesarias y pérdidas muy grandes… para comprender que frente a los hijos, no hay opción… el ser papá y ser mamá, es la expresión más grande de amor y responsabilidad que hay.
Ni el papá ni la mamá se pueden divorciar o desentender de los hijos. Lastimosamente pasa. Hay casos terribles de abuso, negligencia, manipulación… es verdad. Es horrible.
Veo muy de cerca como usan a los hijos como fichas y cash collateral cuando las parejas se divorcian. Padres que no ven a sus hijos por meses o años… Madres que no reciben ni un centavo de ayuda responsable, y se rajan por sus hijos solas. Hay cada extremo… y al final solo enseñan odio.
Sé que cada pareja y cada persona tiene su historia, pero esa historia jamás debe ser usada para herir a los hijos. Nuestros hijos aprenden de nuestro ejemplo; y si damos el ejemplo de odio, de traición, de avaricia, de egoismo, eso es lo que aprenden y eso es lo que van a devolver al mundo.
Veo a mi hijo creciendo en un ambiente sano, donde a pesar de las diferencias del pasado está rodeado de amor y respeto tanto de su papá y de su mamá. Ojo ninguno de los dos es perfecto, pero aceptamos eso y seguimos adelante con nuestro pequeño.
Como llegamos a este punto… no sé; tal vez comprendiendo que el bienestar de nuestro hijo es lo más importante; que perdonar es tan necesario como el respeto; que el pasado no cambia, pero el hoy y el futuro si pueden ser mejores.
Gracias a Dios basta con ver a José María… y su eterna sonrisa… ver sus avances, su nobleza, su actitud, su luz; y ser testigos de su ética, de su bondad, de su fuerza y perseverancia para comprender que él ha logrado sacar lo mejor de nosotros… divorciados o no, somos sus papás y eso es lo que realmente importa.
Cáncer. No es la primera vez que escucho esa palabra. Se podría decir que es una de esas palabras que se repite bastante y cada que la dicen so rompen corazones. Ya una vez hace muchos años salió de la boca del mèdico, de una forma tan sencilla y rutinaria. Como si esa palabra no estuviera asociada directamente con la muerte.
Me costó desaparecerla de mi vocabulario. Y hace un año la mencionaron de nuevo. En otro lugar. En otra situación. Se la dicen a alguien a quien amo con todo mi ser. Hay corazones rotos, y un dolor que va más allá del entendimiento.
Entonces, uno empieza a vivir los segundos, y asoma el miedo a no conseguir tus metas; porque ahora ya no son algo con lo que se sueña, y se tiene tiempo para hacerlas realidad. Ahora son realidades que vivimos día a día… tratando de cumplir sueños, de perdonar y sanar el alma. al son del tic tac de un reloj.
Cada día cuenta. Cada sentimiento, cada abrazo, cada promesa, cada foto, cada comida, cada vez que sonríen, cada momento… se van convirtiendo en los tesoros que de verdad importan.
Cáncer, una y otra vez pasa por tu mente la palabra, no sòlo todo su significado; son sólo 5 letras y una puta tilde que pueden derrumbar tu vida, sin importar en qué parte del mundo vives, esa palabra…… cambia todo.
Y no hay nadie que lo comprenda. ¿Por qué iban a comprender algo que no han vivido? Tal vez porque son pocos los que lo han vivido y sobrevivido; sin quedar marcados de alguna manera. Yo ya tengo tres marcas fìsicas y una enorme en el alma. Ademàs del miedo que te recorre el cuerpo cada dìa cuando abres los ojos, y no sabes si en realidad es vida o es muerte lo que te recibe. Y el dolor es lo ùnico que te dice… si está vivo aún.
Llega un día en el que te das cuenta del cansancio. No sólo el tuyo, sino el de tu familia, de los mèdicos, de tus amigos que ya te ven de otra forma, o de tu gran amor… que cuando cree que no la estás mirando, tiene la mirada triste y ya no sonríe… Y uno se pregunta inocentemente pero si aún no se ha ido, sigue aquí, es en vida que se demuestra con presencia y amor… y duele.
Comienzas a rezar por la muerte. A veces consciente y otras inconscientemente, pides por que el dolor pare… todo dolor. Y te das cuenta que como en muchas situaciones de la vida, tienes dos opciones: dejarte morir o escoger vivir.
Mi inge y mi Mamá, en algún momento dijeron estas frases que ahora son tesoros en mis escritos, en mi paz, en mi agradecimiento a la vida por ellos que ya no están, y por los que aún estamos:
Yo escogì vivir. Escogí luchar.
El camino no ha sido fácil. No es fàcil. Llega un punto en el que tener pena de ti mismo ya no funciona. Las excusas se acaban. El miedo es parte del día a día.
Ya no tienes nada… ni a nadie. Y al mismo tiempo es la primera vez que lo tienes todo y a todos.
Simplemente te das por vencido… el diagnóstico y hasta el tiempo que te queda estan dichos… y es justamente en ese segundo que la palabra cáncer cambia de significado. Y tu actitud y forma de vivir lo que te queda, también.
Te has acostumbrado tanto a la palabra que deja de ser dolor, y deja de ser miedo, deja de ser llanto y soledad.
Tú, decides que esa palabra pasa de ser muerte a ser sinónimo de: lucha, de una nueva oportunidad, de un comienzo diferente; y ves como poco a poco el dolor es menor, tu cara pasa de ser blanca verduzca a blanca y luego empiezan a aparecer los colores de tus labios, de tus pecas, y sin querer un dia te encuentras a ti mismo mirando dibujos animados en la tele, rodeado de la gente que te ama y riéndote. Simplemente riendo.
Llora, equivócate, solo perdona y sigue, suelta lo malo, aférrate a lo bueno. No guardes resentimientos, no sirven de nada, tal vez son esos los que te enferman.
Salta, corre, baila, canta esa canción a todo pulmòn, enòjate, se feliz, tiembla, has el amor, Toma la vida que te queda, como al toro por los cuernos. Con todo.
Nadie dice que sea fàcil. Pero si pasa, y te pasa a ti. Es por una razòn, aunque por momentos no llegues a mirarla y lo único que te provoca es darle a la razòn con un palo para que aprenda a dejarte en paz, y a no meterse contigo, ni con nadie a quien amas.
No busques la razòn ni el porqué. No los vas a encontrar sino hasta que el momento sea el adecuado.
Cùrate, sòlo tu tienes el poder de hacerlo. Tal vez el cuerpo ya tiene fecha de expiración, pero tu alma no… entonces sana tu alma, que quede liviana y lista para volar.
Acepta que estas solo y que la única persona que va a cuidar de ti siempre, eres tú.
Cáncer ya no es sinónimo de muerte. Cáncer es una segunda, tercera, cuarta oportunidad… para la paz, para ser más fuerte, para enseñar resilencia, y dejar tu amor… en tus hijos, en tus nietos, en lo que construiste, en tu legado, en lo bueno y en las promesas que sabes que te van a cumplir.
Cada segundo, cada día, cada noche… tienes la oportunidad de estar vivo y de decir una y otra vez ¨te amo¨
Duele, cuesta, lloras, te pierdes, tiemblas de miedo; y te das cuenta que duele sólo si tú te dejas. Fàcil decir, es verdad. Tómalo un minuto a la vez, y a ese minuto no lo pierdas.
Sea lo que sea que decidas, en cada segundo que tienes de vida, que sea algo que te haga feliz. Así no lo sientas, sonríe. Pelea por tu vida y por tu felicidad- no esperes que te comprendan… no lo van a hacer.
Comprende tú. Olvida, perdona, agradece. Patalea cuando sientas que tienes que hacerlo. Eso sí, permítete sentir y dejar tu amor clavado en tu gente, de tal manera que sea una semilla que para que crezca y se vuelva empatía, unión, fe, amor y fuerza.
Y si por algo necesitas ayuda, sabes que hay alguien que te puede dar una mano: tu familia y Dios.
En pocas palabras: VIVE. VIVE SIMPLE, sin tanta carga, sin resentimientos, sin desperdiciar el tiempo que te queda. Si algo no te gusta, mejórate tu primero… y suelta.
Todo lo que pasa, tiene su razón. Aprende y vive.
(de las conversaciones con mi papi… en Boston y de las conversaciones con mi mami hace un año)
Tu escoges. Al final es así… aunque creamos que hay fuerzas o energías poderosas que marcan nuestro destino. Tu escoges.
Si en algún punto de tu vida, la cagaste mal. Eso ya no te determina. Ya pasó y ya enfrentaste las consecuencias de tus actos. Siempre toca enfrentar las consecuencias. Perdonar y pedir perdón. Si no lo haces te quedas ahí, atorado. Y si te quedas estancado, sin asumir tu responsabilidad, pasas loopeando al estilo zombie y no vives.
Si, hay cosas que pueden suceder o ya sucedieron, que son duras, tristes, malas, y hasta terribles… que te generaron dolor y te borraron las ganas de vivir.. que definitivamente fueron, trágicas y no son y nunca serán tu culpa. Si, eso pasa.
La cosa es que aquí sigues. Viviendo o sobreviviendo… pero sigues. Y seguir, y safarte, y sanar, y soltar… eso si es tu decisión. Suelta.
Suelta el rencor, suelta la venganza, suelta el dolor… solo suelta. Retoma el control de tu vida. Tu decides
Tenemos un montón de gente con orden de prisión o en pleno proceso legal, de candidatos a la asamblea.
Tenemos un montón de desconocidos y recontraconocidos dividiendo cualquier opción para safarnos de los patéticos izquierdistas sin ética ni honor han destrozado este país y se han robado todo.
Hay un montón de gente usando a sus hijos como cash collateral vs el ex.
Hay femicidios, robos, droga, pobreza, desempleo…. y miedo.
La cereza del pastel: una pandemia que de una u otra manera han cambiado todo lo que dábamos por sentado. Todo.
Y hay dos opciones… seguimos zombies como hasta ahora o tomamos la decisión de vivir.
No hay tiempo para seguir «dopados» aceptando todo..
Seguimos siendo egoístas. Seguimos peleando entre nosotros por todo. Siguen los corruptos almorzandose el país, robando el dinero que fue destinado a la «salud». Siguen los mismos de siempre postulandose como candidatos sin plantear ningún cambio y solo transmitiendo odio.
Divide y vencerás.
Esa consiga se nos implantó por más de 10 años en la cabeza y en el alma. Seguimos a ratas, seguimos borregos, seguimos egoístas, seguimos traidores, sin honor. O cambiamos.
¿Queremos cambiar? ¿Queremos arreglar el mundo? ¿Para qué?
¿Dónde hacemos la diferencia? ¿Dónde empieza el cambio?
Entre los que se van o no a la playa. Entre los que se contagian siendo irresponsables y los que se han cuidado y no saben como terminan en un hospital solos y sin poder respirar. Entre los que se insultan por usar terapias como el MMS para una posible cura vs. los que lo ven como un veneno con efecto placebo.
¿Quién tiene la razón? ¿Importa? Realmente importa quién supuestamente tiene la razón. O importa más cómo vives, lo que construyes y lo que das. Importa más la bondad y el amor, y lo bueno que dejas en las personas que pasan por tu vida. Importa lo que tú decidas ser y construir. Eso importa.
¿Te sirve de algo vivir resentida con el género humano? ¿Eres la víctima o te victimizaron? No eres más o te hicieron creer que no puedes ser más. ¿Te limitan o eres tu tu propio límite?
Miles de preguntas.
Miles de personas que han fallecido demostrando la fragilidad de nuestra existencia. Miles de enfermos curados. Miles de empresas en quiebra. Miles de personas sin trabajo.
Miles de niños encerrados y aprendiendo este momento qué significa ser una persona buena y responsable viendo como sus padres se comportan. Porque no se aprende de los libros tanto como se aprende del ejemplo.
Muchos guardamos silencio. Muchos trabajamos estos 146 días sin descansar… muchos comprendimos que no importa lo que este pasando… pandemia o no… el mundo sigue dando vueltas y hay que hacer que las cosas funcionen.
Hay que dar empleo, hay que crear oportunidades, hay que plantar arboles, hay que tener esperanza, honor y fe.
Hay que ser residentes y levantarnos… ojalá aprendamos que juntos es más fácil que divididos.
¿Quieres un cambio? Deja de quejarte y conviértete en lo bueno que quieres ver en los otros.
Levántate, ponte la mascarilla y sal a vivir esta nueva realidad. Apropiate del momento. Cuídate y cuida a los que amas empezando por ti.
Puedes gritar y frustrarse y sentir que no hay camino.
Feliz Día Papito… Gracias por haberme salvado cada vez que me «lancé» a una piscina, por haberme enseñado a montar bicicleta y luego haberme cargado cuando me estampe contra la blazer, gracias por la chuleta bien crocante, por el melón con leche condensada, por todas esas noches que llegaba tarde del trabajo con pizza del hornero, por el nissan patrol y tantos paseos y viajes donde generalmente nos quedábamos dañados; gracias porque nunca pudo enseñarme matemáticas pero sí historia y literatura… y haberme vuelto una amante de la lectura y de escribir. Por haberme llevado en «machaca» al oriente a ver y aprender… porque cargué bloques y por haberme hecho sostener manguera y por cada vez que me manché de crudo. Gracias por haber confiado en mí para cuidar de la gente de la oficina, de mi ma; y de salvar a mis hermanos de alguna «travesura», cuando usted no podía.
Gracias por haberme enseñado que cuando uno se equivoca, se levanta una y otra vez; por haber sido mi «sensei» y haberme enseñado la belleza de las artes marciales; por todas esas veces que vimos películas de ciencia ficción como la cenicienta, encuentros cercanos del 3er tipo, yo robot, las de starwars y superhéroes, y por todas esas veces que se le viraba el hígado cuando yo le decía que para que voy a leer el libro si ya salió la película.
Gracias por haberse metido conmigo al mar… a las olas grandes y enseñarme a enfrentarlas con respeto, gracias por comerse el pastel de cumpleaños de mami la noche antes, gracias por habernos ido a caminar después de cada radio y quimio… y por todo lo que hablamos y lo que no. Por haberme enseñado el arte de encontrar las mejores rebajas y haberme comprado los vestidos más bonitos y las joyas mas lindas (aunque se hayan robado casi todo). Gracias por siempre haber estado atento a lo que necesitaba, aunque yo no lo pedía.
Gracias por la bondad, el respeto y el agradecimiento. Gracias por el mensaje que me dejó, que ahora me impulsa a seguir adelante cuando ya no quiero. Le extraño y sé que todo sería diferente si el maldito tabaco y el cáncer no se le hubieran llevado antes de hora. Le faltó jugar con los nietos y ser el abuelo más chocho del mundo.
Gracias por las historias y los recuerdos y sobretodo por haberme enseñado a ser persona, antes que gerente. Gracias porque aunque dijo que no iba a ir, fue a verme dar una conferencia delante de 1200 personas y según me cuentan… se le llenaron los ojos de lágrimas de orgullo.
Le llevo en mi alma cada día y cada momento. Le veo en los ojos de José María y en el amor y fuerza de mi mamá. Le siento en pecs, en los chillos, en la piscina de casablanca, en boston, en el mar y en el oriente… en la luna llena y en cada atardecer…
Gracias por la música, por alfonsina, garcia marquez, isabel allende e isaac asimov. Gracias por su mano caliente y grandota…. de la que siempre me pude agarrar… y que me imagino es lo que me sostiene para seguir adelante y no darme por vencida.
Le extraño.
Foto: en un derrame de crudo, entrando a solucionar el lío