Confesiones

CONFESIONES

No tengo arrugas. Tengo canas, y mi panza está llena de cicatrices, quedó redondita y han habido veces en las que me han preguntado si estoy embarazada. Al principio respondía que no, que era una operación… bla bla… ahora, si alguien «tiene que preguntar», solo digo «sí» y me ahorro la explicación y la fila…

Aún tengo un poquito de cargo de conciencia por ese señor que me preguntó en la playa que «¿que me pasó?» y le contesté en la orilla del mar que me había mordido un tiburón…

No uso mucho maquillaje… seamos realistas.. casi no uso maquillaje. Una gota por aquí y otra por allá… pero las personas saben sin duda, que tengo pecas, pestañas y cejas. Cuando me maquillan, me transformo… casi no se ven mis pecas y aparece una «diva» en el espejo… y la verdad yo siento que ando con una careta que me pesa.

No he sido una santa muy santurrona, he vivido, me he equivocado, he aprendido, y aquí estoy llena de paz y equilibrio en medio de este caos que es el mundo en este momento. Como diría mi papá… «siempre llevando la contra».

Hubo un tiempo en el que mi vida se pausó… ya traté de intentar entender lo que pasó. .. al final de cuentas ya fue… ya pasó.. y listo. El tiempo me dio la razón en un montón de cosas y puso las verdades en display. Y eso no cambió absolutamente nada. Tal vez una percepción, o un mal yuyu… nada más.

Amo la música, adoro bailar y no salgo nunca a bailar… no hay con quien. Pero creo que mi hijo ya se hizo al dolor de que su mamá pone música, empieza a cantar, y a bailar sola… y por presencia él termina enrollado en esos ochos a los que ya les esta agarrando el tino y el ritmo.

Mi papá, mi héroe, falleció con cáncer. Durante muchos años fumó hasta 4 cajetillas diarias. Mi mamá nunca fumó, pero siempre estuvo a su lado, y hace 6 meses murió con cáncer también. Obviamente detesto el tabaco… lo detesto con todo mi ser. Si fumas es tu problema, pero no fumes al lado mío y peor al lado de mi hijo.

Aprendí que la vida es un ratito.. tal y como dice la canción. No tengo tiempo ni ganas para resentimientos melodramáticos. Prefiero vivir… el presente… así, viviendo y ya… Un momento a la vez…

Me gustan mis pecas. Adoro ser mamá. Me fascina mi trabajo. Me encantan los detalles… Amo ser mujer y adoro cada curva y cicatriz que tengo. Todos los dias agradezco… así no tenga nada que agradecer. Todos los días sonrío, porque un dia sin sonrisa es un dia perdido.

A veces soy un cliché… otras soy todo y nada… y si te fijas bien, tengo un par de pecas desubicadas y hoyitos…

Y aquí estoy… en medio del caos llevando la contra.

DEVUELVAN A MI MAMÁ

DEVUELVAN A MI MAMÁ

En la huelga de octubre, me quedé con mi mamá en su casa, nos quedamos seguras, pero encerradas. Todo iba bien hasta que una mañana le vi que empezaba a ponerse amarilla. ella se complicó, el tumor estaba tapando la vía biliar y el dolor se volvió insoportable.

No había doctor que llegue. No había ambulancias. No había manera de ayudarle a manejar el dolor que sentía. Yo corría de un lado al otro, hablando con doctores amigos para que me digan qué le podía dar, qué podía hacer para controlar el dolor.

Estábamos mi mamá, mi hijo y yo en estado de excepción, con la gente bloqueando las calles, atacando a las ambulancias, sin paso. Sin salida. Sin acceso a medicinas. Sin libertad.

Ella se recostó en la cama, y mi hijo se acostó a su lado como siempre. De un salto mi Gaia, mi perrita, se subió a la cama también y se acercó su acercó suavemente a mi mamá. Y mi mamá le empezó a acariciar. Me miró y me dijo «estoy rodeada de ángeles».

El dolor era tan intenso que ella luchaba por respirar. Y me pidió que me acueste a su lado y que le imponga las manos… yo sin saber bien que tenía que hacer empecé a rezar una oración que a ella le gustaba mucho…

Mi hijo le decía, Abu te amo, ya no más ayayay… y mi mamá le dijo «mi angelito yo quiero verte crecer.» Y con toda la delicadeza el le abrazo.

Mis hermanos lograron cruzar las calles, creo que fue épico como lo hicieron, lograron llegar entrada la tarde. Entraron y con cuidado la levantamos. Mi hijo también ayudó.

Veía el rostro de mis hermanos, tenían clara la misión, llegar a in hospital… que mami no sufra… que le deje de doler.

Armamos la maleta, los medicamentos, sus cremas, el pintalabios rojo para pelearle al cáncer
Me miró y me dijo «gracias»… a penas salía la voz por el dolor.

Mi hijo le abrazó a su Abu. Llegamos al auto. No sé como explicar la fuerza que tenía mi mamá. La mirada de mis hermanos de amor, dolor y de caballeros que tenían que cumplir una misión con el alma rota y todo camino bloqueado.

Corrí y agarré la almohada que le gustaba, y le dije a mi mamá, abracele para que no le duela.
Algo decían mis hermanos y mi mamá dijo.. «Su hermana se ha sacado el aire cuidándome».

Vi su mirada. Sus ojitos con ese color hermoso y la determinación de toda su vida de luchar por sus hijos. Le abracé y ella me dijo al oído, «tu papá me llama».

Y así salieron camino al hospital…

No sé cuanta gente murió en octubre, sé que bloquearon las vías… y entiendo. Lo que no comprendo es esa falta de humanidad al bloquear y atacar a las ambulancias, de haber cerrado la vía a los enfermos, de no dejar pasar a los médicos.

Ahora vuelvo a escuchar que quieren salir a protestar de nuevo, ojalá está vez salgan y no se les olvide que la gente muere por no poder ir rápido al hospital.

El cáncer le enfermó a mi mamá pero esos desgraciados que no me dejaron pasar para llevarla rápido al hospital… esos la mataron. Esos que sostenían esos palos apuntando directamente a mi ventana sin importar que tenia en el auto a una mujer enferma y a un niño, esos malditos indolentes deshumanizados que quemaban llantas y lanzaban piedras a las ambulancias. Esos que bloquearon los accesos a los hospitales, nos dejaron sin acceso a medicinas… Que incendiaron. Que indirectamente mataron.

Protesten, en plena pandemia… solo espero que no se lleven de nuevo vidas inocentes de lado y lado; y sobretodo no se lleven a otra mamá que quería ver crecer a sus nietos… por que a la mía ya no me la devuelve nada ni nadie.

El milagro

No tuve la vida que planifique. Pero para nada. Un momento todo iba bien, derechito, cumpliendo los objetivos que me llevaban a donde quería ir. De repente todo fue un desmadre. Fue como si en el segundo que tomé una decisión… Suas! Pum! Crash! Todo al carajo.

Así nos pasa a muchos, me imagino. Pero lo mío fue épico. De esas cosas que la gente te ve y te dice por Dios, anda a hacerte una limpia! Y uno bien mandado va y la doña que te pasa el huevo… te termina azotando con la hortiga por que en ese huevo salen cosas que dan pesadillas…

Con el tiempo vas aprendiendo que las cosas no pasan por algo, sino para algo. Estoy segura que esta paz y este equilibrio que ahora siento en mi feliz vida son el resultado de ese desmadre,

Cada desastre, fue parte de un aprendizaje. Cada error, fue parte de una lección. Cada traición, fue parte fundamental de mi comprensión sobre lo que es y no es el amor. Perdí a mis bebés así que ahora atesoro a mi increíble hijo. Perdí a mis papás, pero vivo agradecida por todo lo que me enseñaron y por toda la educación y amor que recibí. Yo ya había vivido un exilio, y eso me tenía «lista» para una cuarentena.

Y no fue ni ha sido fácil, pero ahora entiendo esa frase de Einstein en la que decía genialmente que hay dos formas de ver la vida, o todo es un milagro o nada lo es.

Cuando miro a mi hijo, su sonrisa, su perseverancia, su nobleza, esa fuerza… llena de amor que transmite y con la que ilumina todo lo que le rodea… entiendo que tal vez mis planes de vida… no eran lo que yo pensaba… y que viví todo lo que tuve que vivir por una razón, para limpiar mi vida de resentimientos, de cargas, de dolor… y asi encontrar el equilibrio, el amor, y el perdón… al ser la madre de mi milagro, mi hijo.

Búsquedas

¿Cómo encontré la paz? ¿A qué rato me volví fuerte? No sé. Solo fue pasando con el tiempo. Empecé a construir y a enfrentar mis miedos, mis secretos, mis errores… tanto los reales como los inventados. Me sentía culpable de todo. Lo mío. Lo de otros. Me sentia asustada. A veces sin explicación, otras con toda la razón. Tenía tantas explicaciones que dar… o al menos eso era lo que sentía… explicar mi realidad, mi versión de la vida, de lo que en «realidad pasó». Pero eso importa… tal vez importó hace mucho tiempo. Y ahí nadie me escuchó. Y me callé. Y encerré todo. Y «me olvidé». Lo malo es que de quién más me olvidé fue de mí. Me olvidé de quién era, de qué quería, de qué merecía. Me olvidé de mí. Uno llega a conformarse, con tal de huir de la realidad que borró y de que te has pasado más de media vida escapando. Si sigues huyendo, si sigues bajando la cabeza, si te sigues conformando, si no aceptas lo mucho que vales… es verdad no pasa nada. Ni bueno, ni malo. Solo te quedas ahí, zombie, muerto en vida. Innecesario, olvidado. Sobreviviendo sin vivir. Sé que me costó mucho enfrentar, pero no creo que, me costó más, que el tiempo que me demoré haciéndolo. Ahora pues… lo único que importa es este momento. Esta paz. Esta fuerza que nació de mis errores, de mis pérdidas, de mi… y de la capacidad que desarrollé. Me encontré.

Acuérdate del pan

Algo que escribí hace mucho tiempo y vuelve a tener sentido y vigencia:

ACUÉRDATE DEL PAN

«Me siento ahogada. Tengo a penas 21 años y ya no veo esperanza. Hace un par de meses me diagnoticaron algo que no puedo pronunciar, me llenaron de pastillas y me clavaron en una cama. Dijeron que con el tiempo iba a curarme, pero que eso iba a estar siempre dentro de mi. (Han pasado ya muchos años y es verdad, sigue ahí pero ahora he aprendido a convivir con eso que no podia pronunciar)

Dijeron que con el tiempo iba a curarme. Desde ahi vi como mis planes para el futuro cambiaban. Mi vida salió de mis manos y pasó a las de los medicos y a las decisiciones que mis padres tomaron por mí. (es impresionante como a veces tu propia historia se repite)

Al fin salí de esa cama, he vuelto a comenzar mi vida y poco a poco he empezado a tomar decisiones; pero parece que no estoy avanzando. En cuatro meses màs sabré si me curè. (ahora se que nunca me voy a curar pero que ya se controla, y puedo tener una vida normal)

Tengo que esperar, como todo un país espera. Me veo en medio de un país sin luz, agua, ni esperanza. A veces creo que la enfermedad no sòlo me cayó a mí sino que le contagiè a todo el Ecuador.

Antes pensaba que lo que venía era lo mejor. Ahora, como mi abuelo, pienso que el pasado era mejor. Al menos teníamos luz, hospitales, esperanza

Dicen los medicos que poco a poco voy a volver a ser lo que era. Yo antes no paraba: estudiaba, trabajaba, era voluntaria, capacitaba, entrenaba karate, salía, farreaba, visitaba a mis amigos, y un revista me escogió como la joven profesional con más éxito y futuro…

Ahora prefiero estar en mi casa, no visito ni llamo a nadie (aprendi que la gente es mala y traicionera) y nadie me llama ni me visita a mi. Me acostumbrè a estar sola. Soy como el paìs. Me he vuelto conformista.

Pero algo tengo que hacer. Ya es hora de que exija resultados, de que reclame la devoluciòn de la energía que la enfermedad se llevó. No me puedo dejar vencer.

¿Cómo se puede arreglar un paìs? ¿Còmo curar algo que se enfermó? Con la esperanza de mejorarse, sin perder la fe. ¿Ustedes han perdido la fe en mi país? ¿He perdido la fe en mí?

Mi tìa abuela muriò antes de ayer. Mi papá vino a mi cuarto y como un niño chiquito se trepó en mi cama y empezó a contarme que cuando el tenìa doce años, y su tío Lucho estaba quebrado, y les habìa invitado a tomar cafè.

Dice que en esa época había unos panes de dulce en forma de S, y que en la mesa había pocos. Todo el mundo comió el pan, menos mi papá. Entonces la tía mandó a comprar más panes, y todos los invitados comieron de dos a tres panes, menos mi papá.

Cuando ya se iban, la tía fue la ùnica que comprendió su gesto, entones le dio una pasta y le dijo «acuérdate del pan».

Mi papá ha pasado por épocas duras, como yo, como usted… como el paìs. Cada vez que él se encontrò con esas paredes que te pone la vida, se «acordò del pan» y luego la vida le premiò. (el sobrevivió a un infarto masivo… y mi madre siempre ha estado junto a él, son un ejemplo de amor y fuerza, son ellos los que me han dado la fe y la fuerza para seguir adelante a pesar de LAS paredes con las que me he encontrado)

Supongo que de nuevo llegò la hora de yo deje de comer el pan. Supongo que es ahora cuando el Ecuador debe sacrificarse (porque no tenemos verdaderos líderes, sino puro egoista en el poder, con sus excepciones)

No creo que tenemos que conformarnos, no tenemos que perder la esperanza.

Para curarme necesité tiempo, fuerza, esperanza, y fe. Necesité hacer algo por mí mismo.

Ecuador, haz algo por ti mismo, ¡deja de conformarte! Exige pero trabaja primero. Para sanarse hay que seguir las instruccionesdel médico y ser muy disciplinado y responsable.

Ecuador por favor no pierdas la esperanza. No te sientas ahogado, y siempre «ACUÈRDATE DEL PAN».»

Por Belén Avila

VERSION ANTERIOR, PUBLICADA EN LA GAZETTE USFQ Y EN LA REVISTA EKOS hace fuuu

Por qué no puedes olvidar el peor cuento de mi vida

El peor cuento

Adoraba ir al colegio. Era una de esas niñas extrañas a las que les encantaba aprender.

Según mi mamá, ni bien pude hablar repetía como loro los cuentos que escuchaba y cuando logré leer me clavé en cuentos y libros.

Uno de los mejores regalos que me hicieron mis papás fue una enciclopedia de cuentos y el otro fueron las conversaciones con ellos.

Mi papá, era una enciclopedia con patas, tenía una memoria fotográfica… medio genio o genio y medio. Mi mamá iba por el lado más humano y creativo, pero me tenía repite y repite hasta que esté perfecto.

Antes de un examen de historia, además de revisar los libros, le preguntaba a mi papá y el me contaba el «cuento» de la historia.

Además de aprender, adoraba a mis compañeros, a mis amigos, a la gente con la que crecí… muchos de ellos estuvieron en mi vida desde la guardería hasta sexto curso. El sexto curso que me arruinó el «cuento».

Tal vez fue mi error, mi ingenuidad, mi estupidez… el decir sí, cuando mi compañera de toda la vida, me vino a pedir que me apunte para ser candidata del consejo estudiantil porque no había otras personas que cumplan con el promedio y la disciplina que te pedían como requisito. Mi primera reacción fue decir que no. Y Dios, 25 años más tarde aún me quiebro pensando en que debi seguir mi intuición… y decir no.

Para mí, pasar desapercibida, sin problemas con nadie, siendo la amiga de todos era suficiente. Al menos así me sentía yo y era feliz a la medida que podía.

Ya había suficiente drama en mi vida por la inseguridad que sentía en ese mundo de los «enamorados». Y es que nadie me enseñó que una puede escoger con quien estar y no estar, nadie me enseñó que era en realidad amar… y definitivamente nadie me enseñó que estar feliz no era estar con un enamorado que te plantaba y te ponía los cachos cada que podía… pero ese es otro cuento.

En fin, el momento en el que le dije que SI, a mi compañera, y me lancé contra mi timidez e inseguridad para pararme a hablar frente a la asamblea… ese fue ese exacto momento en el cuento en el que sabes que te cagaste la vida.

Siempre traté de hacer las cosas bien, de no ser mala, de vivir una buena vida, de tener amigos y simplemente cumplir con los deberes y pasar de año.

Pero no todo es como uno quisiera y wow como me arrepentí, cómo me arrepentí de haber dicho que sí. Cuando mi intuición y mi instinto de sobrevivencia me decían que renuncié, que me retire, que no valía la pena…

Y es que para lo que nunca estuve preparada fue para el tsunami de bullying, insultos, agresiones y odio que veinteypico años después aún perduran.

Nunca entendí por qué llamaban a mi casa y me gritaban «puta» o por qué me decían que «me iba a arrepentir de ser candidata» cuando ya estaba recontra arrepentida. No entendí por qué mis amigas de toda la vida, de repente me detestaban y no es que hacían barra por otro candidato, sino que me mataron con la ley del hielo y planificaban junto con otros «panas»wres como hacerme quedar mal… hasta usando a un guagua de primer curso para que diga que sí el ser candidata al consejo era para mí solo tener un buen currículum. El máximo de los terrores… fue cuando un «amigo» me tacleo a la salida del baño, me empujó contra la pared, y apretando mi cuello con su mano, me dijo «eres una puta, eres una mierda, el XX es mejor candidato, desaparece o te matamos».

No quise volver al Colegio, me obligarona ir. Pedí retirarme de la elección y no me dejaron. Pasaba los recreos sola, a veces metida en la clase… a veces escondida cerca del kinder para evitar cruzarme con nadie. Y ni eso funcionó, un día me crucé con la mamá de uno de los otros candidatos y me gritó cosas que no me quiero acordar, con el tiempo me enteré que la señora era muy amiga de quien era la directora en ese momento… y por eso «descalificaron» muchas de mis ofertas de campaña.

Tenía 17 años y tenía terror de ir a clases. Tenía terror a los recreos. Tenía terror de mis amigas… de mis amigos… de las personas con las que crecí.

Pedí cambiarme de colegio. Les suplique a mis padres que me cambien a otro colegio… lo hice todos los días… yo misma pedí al colegio que me ayuden a cambiarme… les suplique a mis papás que no me mandaran al paseo, que no me obliguen a ir a fiestas, que no me obliguen a que este ahí… , que por favor me dejen quedarme segura en mi casa… sin ver a nadie, sin ir al colegio con miedo…

No cedieron. Mis papás me obligaron a ir todos los días . Me obligaron a ir al paseo. Me obligaron a participar en carnaval… me obligaron a seguir yendo porque me decían que yo no había hecho nada mal y que no había razón para no ir al colegio.

Pero no era así como me sentía… y no es así, cada vez que por alguna razón recuerdo esa época. Ojalá y fuera el peor cuento de mi vida… es uno de esos momentos que me cambió y me quitó mis amigos, mi confianza, mi paz, y mi historia….

Alguna vez tuve que volver al colegio porque la empresa donde trabajaba auspiciaba uno de los eventos… terminé en una esquina viendo los bailes, y me topé con uno de mis ex compañeros. Me dijo «¿cómo así por aquí?, le dije «trabajo y tú»… me dijo «recuerdos, que esunos buenos y otros malos… a veces regreso y trato de recordar los buenos momentos, mucho bullying me dijo».A pasar de los años me llegué a enterar que ese compañero había muerto… No lo había visto desde esa vez… y ahora estaba ahi, la misa de su entierro.

Había un par de ex compañeros; : me senté lo más lejos posible que pude, para evitar las : que aún ponen cuando me ven… y recordé esas palabras con las que el cerró su cuento»mucho bullying»

Hablando con pajaritos

Hablando con pajaritos

Hoy estaba tratando de manejar mi dolor de cabeza después de los 17 ó 18 casos de coronavirus, la caída del petróleo, el stress, las novelas que nos armamos, la teoría de la relatividad… etc etc etc.

Mi hijo entró a mi cuarto y me dijo en su idioma cada vez más entendible: «mamá, para mi cumpleaños quiero un tren chu chu, un dilophosaurus y un spinosaurus de jurassic world». Le quedé viendo con cara de perdida porque su cumpleaños es en septiembre… y ya me está sacando el listado… y estuve a punto de contestarle alguna barrabasada.

Cuando cerré los ojos para tomar aire… pensé, «Diosito… Mamita… por favor guíen cada paso que doy… »

Al abrir los ojos, me topé con un quinde/colibrí volando frente a mi ventana… El pajarito estaba ahí… «parado»… mirándonos.

Mi hijo corrió hacia la ventana y yo… solo pude pensar «gracias, les extraño mucho»

La vida sigue… y toca seguirle a la vida.

Efímero

Efímero

Hoy pase a ser una más de los aterrados por el coronavirus. Le pedí a mi tío, el doctor en quien más confio, que me lo explique clarito… qué hacer y qué no.

Me envió un video con la explicación y las estadísticas, dejé el pánico a un lado. Al final, lo que mata es la histeria y el actuar sin pensar. «People die of shame, because they act without thinking».

No sé qué va a pasar. Nadie sabe. Es importante estar preparados, ser precavidos, cuidarnos. Es necesario tener fe, en lo que sea que creas… la fe es básica para no caer en la desesperación, la fe ayuda y guía. Tal vez es vivir un mix de «a Dios rezando y con el mazo dando».

También es necesario comprender lo efímera que es la vida. Y lo necesario e importante que es vivir bien, hoy… y compartir con tu gente… esa que te ama de verdad y a quien tu amas.

Eso del hoy estamos, mañana quien sabe… es real. Y no necesariamente por un virus, cuando te llega la hora… te llega. Así de simple.

Cuando le vi mal a mi mamá, estábamos en la playa. Regresamos y empezamos la vuelta de médicos, tuvimos el diagnóstico en 2 días. 70 años de una vida sana… y un diagnóstico que no apareció en ninguno de los exámenes que prolijamente se hacía cada año de forma preventiva.

Aún no entiendo como no se detectó antes… no creo que llegue a haber una explicación. Una mujer sana, que se había cuidado siempre. Ella, siempre fue muy cuidadosa con su salud… muy prolija. Muy responsable. Siempre.

Aproximadamente 50 días más tarde, mi mamá falleció. Una complicación en la mitad de una huelga… así de rápido, así de incomprensible… así de inexplicable. Ella nos dijo, estoy en paz, llegó mi hora, y me pidió que viva para ser feliz. Que viva con fe, con amor, con paz, con perdón, con alegría.

Así que, la vida es hoy. Virus o no virus… la muerte es parte de la vida; gente muere cada día… por mil y un razones… La vida es una y es corta. Aprovecha y vive

El camino hacia la luz

El camino hacia la luzLa casa del valle es el resultado de una chuma de mi papá y su pana arquitecto. Un día se sentaron debajo de uno de los árboles y con cerveza, papel y lápiz en la mano diseñaron el lugar más mágico del planeta. Y así, entre risas fue como simplemente decidieron hacer un hueco en la tierra y que de ahí saliera un triángulo, algo así como un cono de helado al revés. O una montaña más, de madera, que se mimetiza como parte del paisaje.El resultado, ese triángulo que salía de la tierra, fue remodelado con los años… pero mantuvo siempre esa magia de ser «la casa salida de un cuento lleno de imaginación».Ahora, con sus jardines y sus aguacates, limones y uvillas… con la piscina, y esa forma mágica que hace que la lluvia cante cuando toca las ventanas… ahora la casa donde crecimos, es uno de mis lugares favoritos.La casa «triángulo metida en un hueco en la tierra», es uno de esos lugares en donde tal vez por el «efecto energía de pirámide» o por el simple hecho de que cada ladrillo encierra recuerdos a veces duros, a veces dulces, pero siempre llenos de amor, es mi lugar de paz, de mil aventuras y mil recuerdos…Ahora la casa es el lugar donde llego se respira el amor de la familia con la que crecí y de la que quedamos ya muy pocos.Esa casa es uno de mis lugares sagrados… y es que de cierta manera es un camino hacia la luz, sin importar lo obscuro que esté el camino.Por Belén Ávila

BELA

BELA

Cuando mis padres se casaron, tuvieron su luna de miel hermosa en Europa. Mi papá llegó con la maleta que le armó mi abuelita Melida… llena de shorts y ternos de baño… a Europa… en abril. Ellos habían llevado lo justo así que se apretaron un poquito y compraron lo básico para que el inge no muriera de hipotermia. (Aún está esa ropa en su clóset como herencia)

Mi mamá era una mujer guapa, distinguida, y elegante… y en esa época era la reina de las minis… regia! Cuando estaban tomando un tren en Italia… mi papá se quedó abajo, despidiéndose de amigos; y mi mamá subió a guardar asientos, encontrándose con el tren lleno de militares italianos. Los «Bela, bela» no se demoraron en llegar.

Caminar por Italia es una subida a tu autoestima brutal, a veces asusta un poco esa calentura latina que literalmente te persigue por la calle gritando: «BELA»… ahora imagínate eso en tu outfit de luna de miel, en un vagón de tren lleno de bombones italianos gritando bela y que el tren empiece a andar… dejando a tu despistado marido viendo como su reciente y guapa esposa, en mini, se iba alejando en un vagón lleno de hombres de uniforme.

Mi mamá empezó a pedir ayuda que el marido se quedaba… fue consolada inmediatamente por pícaros italianos gritando que ellos podían ser el marido…

Mi mamá a punto de caer en pánico… se dio cuenta de que los pasajes, pasaportes, plata… todo… lo tenía mi papá. Incluyendo los tickets del tren y ahí empezó a llorar desconsolada.

Al poco tiempo se escuchó un escándalo que venía desde atrás del tren. Los soldados y los amigos de mi papá lograron que… muy al estilo película… se suba el despistado enamorado al tren!

Terminaron en la Fontana de Trevi jurando que iban a regresar. Lastimosamente mi papá no regresó

Pero mi mamá sí… y ahí nos sentamos a tomar a tomar un gellatto.

Al poco tiempo pasaron unos italianos…y se oyó el BELAS!!

Esta vez mi mamá soltó una carcajada!